Gonzalo Teruel.

Aunque consideró que no se trata de un fenómeno nuevo, sí dijo que se acentúa. Es la conclusión a la que arribó al analizar la política nacional y el tratamiento que los medios hacen de la misma.

Fue en su habitual columna en el programa Cuarto Oscuro que se emite por FM La Cuerda (104.5). Allí comenzó su resumen semanal, relatando que al ver un programa de televisión “me sorprendió el zócalo de uno de los canales de noticias. ´La mejor semana del gobierno´ decía en grandes letras blancas sobe un fondo rojo mientras un periodista panfletario del gobierno exageraba gestos y argumentos para justificar tamaña afirmación. Me sorprendió. Hace 2 o 3 semanas yo digo que ´Alberto Fernández está en su peor momento´. Me quedé pensando. ¿Cómo puede ser que dos trabajadores de prensa tengan una mirada tan distinta sobre la realidad del país? No descubro nada. No soy muy inteligente en esta observación. Desde hace mucho, mucho, mucho que cada argentino mira lo que quiere (o lo que puede) ver del país. Eso pasa en Argentina. Cada uno de nosotros y cada uno de nuestros representantes mira lo que quiere. La realidad no le hace caso a ninguno y está cada vez más dura, más difícil”.

Municipalidad de Salta

Tras la introducción, Teruel insistió en su observación: “el gobierno nacional está en un mal momento. Toma pocas e insuficientes decisiones y nadie le hace caso, nadie obra en consecuencia. Los números sanitarios, por la pandemia de Coronavirus, son de escándalo y el gobierno toma pocas medidas que nadie obedece. Los números económicos, también, son de escándalo y el gobierno toma pocas medidas que no causan el efecto deseado”, destacó.

En ese punto ejemplificó su generalización con lo ocurrido el sábado con el acto del Dpia de la Lealtad. “Funcionarios del gobierno quisieron, con buen tino y como corresponde en tiempos de aislamiento, para evitar el amontonamiento de la gente, organizar una celebración virtual del Día de la Lealtad y no pudieron. En una hora les colapsó la aplicación digital que habían diseñado para tal fin. Evitó el papelón la movilización callejera “aparateada” por del Sindicato de Camioneros y algunas otras organizaciones gremiales y políticas. El presidente debería tomar nota de lo sucedido. Pide moderación y disciplina social pero la gente no le hace caso y sale a la calle casi como en tiempos normales. Mucho peor aún, sus colaboradores son incapaces de organizar con éxito una cosa tan menor como una actividad en redes sociales”, disparó.

Teruel admitió que el 17 de Octubre dio ánimo al presidente y al gobierno, aunque el ministro Martín Guzmán no puede domar al dólar: “se escapa y, más allá de las operaciones devaluatorias de grupos de poder que seguro existen, amenaza con romper la economía que está bastante golpeada desde hace mucho tiempo. Si se rompe la economía, se rompe la política. Si se rompe la política, se rompe el gobierno. Si se rompe el gobierno, lo sufrimos todos. Al presidente y al ministro les quedan pocas balas. Si no aciertan un par de tiros en los próximos 10 días se puede joder todo en serio. La devaluación no es un problema del que tiene mucha plata ni del que tiene unos pesos de sobra y quiere comprar dólares para ahorrar sino de todos, especialmente de los más pobres. La devaluación forzada (y no organizada) siempre arrastra los precios para arriba, todo se hace más caro, todos nos hacemos más pobres”, remarcó.

En ese punto, al periodista se le consultó, otra vez, sobre el rol de la prensa en tiempos como los que vivimos: la apuesta simple de mantener sus nichos de influencia renunciando a comunicarse con el todo: “esto es así y no es nuevo. Viene desde hace algunos años, pero lo que se ve ahora es escandaloso. Cada periodista y casi te diría que cada medio, le habla a su propia tribuna cada vez más reducida y cerrada. Y los que consumen medios de comunicación se comportan en la misma dirección: vemos, escuchamos y leemos para ratificar nuestras propias creencias. No estamos buscando la verdad, los análisis, sino que estamos yendo a darnos la razón como los locos”, finalizó.