Gonzalo Teruel.

Números COVID que espantan, estrategia sanitaria que hace agua, gobernantes sin palabras, diez giles que impiden cumplir una orden judicial, cien facinerosos que rodean la Residencia Presidencial. Argentina: “país que fue será”.

La habitual columna del periodista en el programa Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5) fue más larga de lo habitual. Los hechos de la semana y los negros pronósticos lo ameritaban. Tal vez para atenuar un poco lo sombrío, Teruel comenzó con una buena noticia. “Muchos indicadores públicos y privados muestran una recuperación de la actividad productiva y del empleo. Esto no significa que la economía esté bien ni mucho menos, simplemente quiere decir que no vamos a estar peor y que incluso en los próximos meses puede haber una sensación de recuperación, crecimiento y bienestar en algunos sectores”, dijo a modo de introducción.

Tras el dato alentador, la cruda realidad sanitaria se impuso: “Los datos del Covid-19 son espantosos. La estrategia sanitaria, muchas veces valorada en este espacio, se rompió y ya se puede hablar de fracaso. Pese a tener meses de preparación, en muchos lugares (como Salta) el sistema sanitario colapsó o está a punto de colapsar. Los números de enfermos y muertos son horribles y van a ser peores: proyecciones de varios especialistas (que conoce y comparte el gobierno) hablan de 20 mil a 30 mil muertos para fin de año”, destacó.

En ese punto, el periodista se detuvo en la actuación de los gobernantes y de cómo ello ensombrecen los pronósticos. “Muy firmes y confiables al inicio de la pandemia, se rindieron: el presidente Fernández dejó de hablar del tema; el ministro Ginés González García dice ‘ya no podemos hacer mucho más’; y el gobernador Sáenz lloró al hablar del tema. A propósito de la última conferencia de Sáenz, digamos que no hizo ningún anuncio concreto porque las medidas ya habían sido informadas días antes por los ministros Ricardo Villada y Matías Posadas; contó lo mal que funciona el sistema sanitario en Salta, pero no pudo explicar qué hizo en estos meses para que funcione mejor; y el cambio de ministro, Juan José Esteban por Josefina Medrano supuso un reconocimiento de que se hizo poco y mal en lo referido a planificación y gestión sanitaria. El propio gobernador lo reconoció y su mensaje fue ‘se van a seguir enfermando y se van a seguir muriendo'».

Fiel a su costumbre, el periodista también se detuvo en el análisis de la política nacional. En ese sentido, consideró que el conflicto policial desatado en provincia de Buenos Aires desnudó falencias políticas graves. “Axel Kicilliof fue un pésimo ministro de Economía y ya se reveló como un peor gobernador. Lo grave es que gobierna Buenos Aires, una provincia que representa media Argentina. Kicillof y su ministro de Seguridad, el servicio Sergio Berni, no pudieron anticipar y mucho menos resolver un reclamo policial. Todos, menos ellos, lo sabíamos con solo leer Twitter o ver la TV. Tenían un problema salarial y generaron un problema político e institucional”, lamentó.

“Intervino el presidente Fernández y lo hizo de la peor manera. A esta hora no hay un solo insubordinado que haya sido sancionado y el ministro Berni fue ratificado en su cargo”, a lo que añadió que fue un profundo error haber resuelto el problema salarial manoteando parte de la coparticipación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “¿Cuando los médicos, maestros, policías o empleados públicos de Salta, de Neuquén, de Córdoba protesten va a hacer lo mismo?, ¿Por qué nación se hace cargo de un problema provincial?, ¿Por qué Ciudad de Buenos Aires tiene que pagar los sueldos de Provincia de Buenos Aires? ¿Tiene sentido avanzar en un tema tan sensible como la coparticipación, de manera inconsulta y sin análisis previo, porque los policías están amotinados?», se preguntó.

Al respecto, el periodista aventuró que el gobierno nacional, “más tarde o más temprano va a perder el juicio que le va a iniciar Ciudad de Buenos Aires. No conozco antecedente en la Corte Suprema (desde que Salta hizo una demanda en la década del 80) con fallo en contra de la provincia que reclama. Todos los juicios por coparticipación fueron saldados a favor de las provincias. ¿Es sensato revivir un conflicto de 150 años?, ¿Volver al conflicto interior vs capital, porteños vs provincianos? La respuesta es: no, no es sensato y menos de esta forma. Tampoco fue sensato destratar al líder opositor que más colabora con el gobierno nacional, como es el caso de Horacio Rodríguez Larreta. La torpeza de Alberto y el llanto de Gustavo confirman que el futuro es malo. Puede no ser malísimo, puede no terminar en crisis o caos, pero será malo. Eso es lo triste: el futuro es malo, el futuro no es bueno”.

Tras ello e inspirado en el título de un libro del poeta Juan Gelman – “País que fue será” – el periodista cerro así: “Argentina fue un país pero ya no lo es y no creo que vuelva a serlo, por lo menos en el futuro próximo: 10 giles impiden el cumplimiento de una orden judicial (prisión domiciliaria de Lázaro Báez); 100 facinerosos rodean la Residencia Presidencial y los ministros de Defensa y Seguridad, Agustín Rossi y Sabina Frederick, no reaccionan y se esconden bajo la cama; un par de centenares de personas (algunas personalidades vigentes en el debate político público) firman una carta abierta en reivindicación de Montoneros y la violencia política de los años 70; el presidente Fernández revive un conflicto de 150 años sin tener un plan para resolverlo; el ministro Ginés González García nos dice ‘no se puede hacer mucho más’; en Salta un simple abogado lleva a juicio (Gonzalo Guzmán y con mucha razón) a los jueces de la Corte porque no cumplen una ley elemental como la de Acceso a la Información Pública y no informan cuánto cobran; y el gobernador Sáenz nos dice ‘se van a seguir muriendo’”.