Cambiemos se quería abstener, pero los números no daban. Pinedo habló de una disidencia «política».

El Congreso de Argentina repudió el Golpe de Estado en Bolivia, instó al Ejecutivo a brindar asilo político a perseguidos y reclamaron la vuelta al orden constitucional. La iniciativa fue impulsada por las bancadas opositoras (Frente Renovador, Frente para la Victoria, Partido Justicialista, la izquierda y partidos provinciales) y contó con el apoyo de algunos oficialistas disidentes.

La discusión en el Senado, en paralelo a la de Diputados, tuvo ciertas particularidades. Los legisladores de Cambiemos aportaron el quórum y ante la negativa de tratar su texto- que buscaba no reconocer el Golpe de Estado propiamente dicho y apuntalar la idea de «fraude electoral»-, quisieron abstenerse.

Cuando el presidente provisional de la Cámara Alta, Federico Pinedo (PRO), detectó que si se mantenía la posición la sesión especial quedaba sin quórum, pidió colaboración a legisladores. Finalmente fueron los radicales quienes aportaron los votos para su aprobación, entre ellos el titular del interbloque Cambiemos, Luis Naidenoff, Julio Cobos, Pamela Verasay y Ángel Rozas.

Pinedo adujo luego que dicho acompañamiento, a contramano de la postura de Mauricio Macri y el canciller Jorge Faurie, se iba a “tomar como que políticamente se abstuvieron”.