Gobernadores peronistas excluyeron a Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto de la reunión con Macri

La cita será en el CFI. Pasado el mediodía los mandatarios recibirán a Rogelio Frigerio y su staff y a las 17 verán a Mauricio Macri para, de mínima, emitir una señal política de sintonía.

“Hubo, en medio, telefonazos y tironeos, charlas y cambio de planes para que las dos ligas en que se dividen los gobernadores se muestren juntas. El pulseo incluyó hasta cuestiones logísticas, pequeñas batallas como definir en qué lugar se reunirían los jefes peronistas”, reseñó Clarín que también precisó que los mandatarios buscaron sacarle aspereza a las exclusiones de Pichetto y Massa aunque hubo mandatarios que se molestaron porque se hablaba de reuniones del tigrense con mandatarios.

Pichetto, Massa y delegados de la CGT participaron de las últimas dos juntadas en el CFI que motorizó Manzur y reunió a casi diez provincias convirtiéndose la reunión en un contrapeso del bloque más amigable con el gobierno que integran Schiaretti y Urtubey, Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Domingo Peppo (Chaco).

Mientras tanto, el grupo que se muestra más duro con el gobierno están Manzur, Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). También el santiagueño Gerardo Zamora, que no es peronista pero lo parece. A esa mesa se sentaron, luego, Pichetto, Massa y jerarcas de la CGT en busca de un marco político de respaldo al paro de fines de septiembre. A los gobernadores les sirvió para sumar músculo y mostrar socios ajenos o enfrentados a la galaxia K.

Con la última crisis, la posición de los «amigables», se deterioró y tomó volumen el grupo más rebelde. En la Casa Rosada lo saben y por eso, el último fin de semana, Frigerio estuvo con el teléfono abierto con todas las provincias. La semana pasada, Frigerio se reunió con Rossana Bertone, que estuvo en las juntadas del CFI pero siempre integró el bloque del PJ amigable. El viernes Urtubey estuvo en Chubut con Mariano Arcioni, que junto a Massa animaron el grupo crítico.

En Casa Rosada, entienden que el PJ quiere despegarse de la crisis nacional y que su único plan es no pagar el costo del ajuste. «Pero saben que tampoco pueden aparecer obstruyendo; el enojo es con la política y a ellos también les pega», entienden en Gobierno.