Un trabajo de la consultora Zuban, Córdoba y Asociados hizo foco en ese interrogante. La encuesta fue realizada entre el 23 y el 25 de noviembre sobre una muestra de 1500 casos en conglomerados nacionales.

Los resultados del trabajo fueron difundidos anoche en distintos programas televisivos y hoy ocuparon espacio en medios gráficos como Tiempo Argentino. Los números indican que un 32,1% de los consultados está dispuesto a esperar un año para ver cambios en el rumbo económico del país; un 20,6 señala su plazo para ver resultados en apenas seis meses; y un 15,5 a la mitad de marzo como su tiempo límite. Un 19,6 por ciento responde estar en condiciones de aguardar dos años para juzgar la marcha de la economía y un 12,2 por ciento queda en el gris No sabe/No contesta.

“Un 70 por ciento le da de tres meses a un año para ver resultados, pero hay que matizar esa cifra con la potencialidad que se le asigna a la figura de Alberto Fernández y su futura gestión en materia económica”, precisa Gustavo Córdoba en diálogo con Tiempo. Y agrega: “Los más esperanzados son los votantes de Alberto y, en simultáneo, hay pesimismo entre los votantes de Macri. Esa una de las claves: el nuevo gobierno debe diseñar una comunicación estratégica orientada a ese segmento de votantes; generar altas dosis de consenso alrededor de las medidas que anuncie”.

A poco más de diez días de la asunción de Fernández en el poder, el 37,8 por ciento de los consultados señaló que la inflación es su principal preocupación; seguida por el desempleo (13,8); la pobreza (11,5); la corrupción (10,6) y el endeudamiento (9,5).

A la hora de definir su situación actual, el 41, 4 por ciento señaló que “apenas” llega a fin de mes; el 19,5 que vive “endeudado/a”; en tanto que el 17,8 y el 15,7 señala que debió usar ahorros para vivir y que consigue ahorrar “algo”, respectivamente. Sólo el 2,7 por ciento asegura poder “ahorrar bastante”.

Más de un 60 por ciento cree que el sucesor de Macri tiene un plan económico para hacer frente a la aguda crisis que atraviesa el país; mientras que casi un 31 por ciento no confía en la existencia de un programa solvente.

Las expectativas vuelven a ser altas cuando los encuestados responden sobre la posibilidad de una reactivación y una posible mejora en sus finanzas personales: el 29,6 por ciento cree que el nuevo gobierno aliviará “mucho” su situación y un 29,4 mejorará en “algo” su cuadro doméstico y la marcha de la economía en general.

«La primera vuelta funcionó como un balotaje y hay una ansiedad generalizada por ver resultados antes de tiempo. También hay una decisión del gobierno saliente de edulcorar su salida y transferirle responsabilidades al entrante. Generar consensos no es fácil: allí es donde chocan la generación de expectativas con la realidad. Con las primeras medidas se verá la destreza del nuevo equipo», completa Córdoba.