El secretario Administrativo de la Cámara de Diputados de Salta se involucró en el debate sobre el ADN de los dirigentes que componen el heterogéneo PJ salteño. Expuso algunos blasones propios, pero se olvidó de otros menos épicos.

En un Partido Justicialista local en donde los tirios se confunden con troyanos, no es nada raro que las chicanas y señalamientos sobre el recorrido político de los protagonistas sean moneda corriente. Lo mismo le ocurre al ex concejal y actual secretario administrativo de los diputados que, hay que admitirlo, no es de los que le esquivan a los sablazos dialécticos.

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Por eso ante la consulta que le hicieran al respecto en el semanario El Expreso se parara de manos sin complejos: “no quiero cuestionar personalmente a nadie, pero que no vengan con el peronómetro porque en el año 2009 logramos juntar a Miguel y Daniel Isa con Néstor Kirchner para un trabajo conjunto, así que a mí no me van a hablar de kirchnerismo, porque cuando yo trabajé con él muchos que hoy se dicen kirchneristas ni siquiera lo conocían”, destacó el medio citado.

No hay por qué dudar del testimonio de Galíndez, quien en el 2017 se convirtió en parte del gabinete de Gustavo Sáenz, previa experiencia electoral para nada kirchnerista. Ocurrió en ese 2017, cuando Galíndez y Frida Fonseca – por entonces isistas – anunciaron que dejaban el PJ para buscar bancas legislativas con el partido de Gustavo Sáenz.

Lo que nadie creía posible es que el cambio los recostara en la candidatura del macrista de pura cepa salteño: Guillermo Durand Cornejo, el hombre al que Gastón Galíndez había criticado con muy buenas razones: “Él tiene reconocimiento de las personas porque está detrás de una pantalla, pero no conoce los barrios” declaraba sobre Durand Cornejo un Gastón Galíndez que además remarcaba: “estoy en contra de la antipolítica que dice ser el candidato, cuando en realidad viene ejerciendo cargos políticos desde hace 20 años” (FM Profesional 23/03/2015).

Dos años después, Galíndez y Frida Fonseca fueron recibidos con impostada alegría en el espacio macrista de Salta y hasta compartieron caminatas electorales y programas de televisión en donde ensayaban malabarismos verbales para explicar que eran la pata peronista del macrismo salteño y celebran la pluralidad del mismo que posibilitaba la promiscuidad ideológica. Hasta el propio Durand Cornejo celebro a sus amigos nuevos de aquel entonces. Lo hizo por Twitter: difundió una foto en la que posa con el propio Galíndez, imagen a la que acompañó con una tierna pero victoriosa leyenda: “Las alegrías y sorpresas que da la política y este frente tan plural y participativo @CambioParaSalta Da gusto trabajar con amigos”. La amistad no duró demasiado, en política casi todo fluye y es efímero.