A 36 años del día en que Juan Pablo II lo reprendió y le prohibió administrar sacramentos, el papa Francisco informó del levantamiento de la suspensión. Cardenal – quien está muy enfermo – por la edad dará una misa después de 35 años.

El poeta y activista de la teología de la liberación, colaboró activamente como parte de la revolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional que terminó con la dictadura de Anastasio Somoza y fue nombrado ministro de Cultura el mismo día que los sandinistas vencieron, el 19 de julio de 1979 y ocupó el cargo hasta 1987.

De todos modos, una de las imágenes que más se recuerdan de él ocurrió el 4 de marzo de 1983 cuando el entonces Papa – Juan Pablo II – llegó a Nicaragua y, en el aeropuerto de Managua, comenzó a saludar a los sacerdotes que lo esperaban en fila en la salida del avión.

Según publicó el periodista Juan Arias en El País, “el peor parado de aquella encerrona a Wojtyla fue Ernesto Cardenal”. “’Yo estaba a su lado’, recordó Juan Arias. ‘Cuando se acercó el Papa, Cardenal hincó una rodilla en el suelo y tomó su mano para besársela. Juan Pablo II se la retiró. Y cuando el sacerdote le pidió la bendición, el Papa, señalándolo amenazador con el índice de su mano derecha, le dijo: ‘Antes tiene que reconciliarse con la Iglesia'”, detalló el periodista. En ese entonces, Cardenal, junto con otros sacerdotes como su hermano Fernando, Miguel D’Escoto y Edgard Parrales, fueron suspendidos a divinis por hacer política partidaria.

A principios de 2016, y después de algunos intentos sin éxito de tender algún contacto con el papa Francisco, Zingonia Zingone, una poeta italiana amiga de Cardenal, le hizo llegar a un periodista un libro del sacerdote nicaragüense con una dedicatoria, que pudo ser entregado el 12 de febrero, a bordo del vuelo de Alitalia que llevaba al Papa desde Roma a México.

Si bien el Vaticano no realizó el anuncio oficial, el polaco Stanislaw Waldemar Sommertag le adelantó personalmente a Cardenal el levantamiento de la suspensión a divinis y se ofreció a concelebrar con él su primera misa en 35 años. De todos modos, el obispo auxiliar de la archidiócesis de Managua, Silvio José Báez, se acercó el pasado jueves al hospital donde se encuentra el poeta, se postró ante su cama y le dijo: “Le pido su bendición como sacerdote de la Iglesia Católica”.