Feminista salteña niega que las monjas que denunciaron a Cargnello protagonicen una rebelión contra la Iglesia que oprime

Gabriela Jorge.

Lo resaltó Gabriela Jorge, referente de Política Obrera. La dirigente se refirió al “abrazo” al convento realizado por un grupo de feministas que se solidarizó con las monjas y lo atribuyó a la confusión que atravesó a un sector del movimiento.

Durante la tarde de ayer coincidieron en el Convento San Bernardo militantes de algunos colectivos feministas, fieles católicas y hasta la abogada de las monjas que denunciaron por violencia de género al arzobispo Cargenello. Todas protagonizaron un “abrazo al convento” en apoyo a las religiosas bajo la consigna “Hermana, yo te creo”.

Gabriela Jorge, referente de Política Obrera y diputada provincial MC, fue consultada al respecto en el programa CUARTO OSCURO que se emite por FM La Cuerda (104.5). Allí la dirigente aclaró que se declara socialista y “por ende no entendemos la lucha de la mujer como una cuestión de género contra género, sino desde una cuestión de clases sociales”, dijo a modo de introducción

“Formamos parte del movimiento de mujeres desde esta perspectiva. Y creo que lo de ayer tiene aspectos que aportan confusión. En este caso puntual nosotros vemos una disputa de camarillas en la Iglesia. Aparecen en la superficie una denuncia [de las monjas contra el arzobispo Cargnello] por atropellos y violencia que no dudamos que existe al interior de la iglesia, pero no hay que quedarse – creo – en la superficialidad. Esa expresión de violencia tiene por detrás una disputa de camarillas por el manejo de los recursos. Hacia allí avanza Cargnello. También la denuncia deja ver los enormes negociados inmobiliarios y a monjas carmelitas asociadas al culto de la Virgen del Cerro que está vetado por la propia Iglesia, pero que deja millones por su asociación con el negociado del turismo”, destacó.

Gabriela Jorge se detuvo también en el análisis sobre el porqué grupos feministas confluyeron con fieles católicas y la letrada que representa a las monjas en la tarde de ayer. “Muchos han entendido que esto es un acto de rebelión de las mujeres de la iglesia contra el poder eclesiástico. Yo creo que más allá de la denuncia de la que todos hablan, las monjas del convento no han puesto en cuestión el poder vertical que ejerce la iglesia hacia el interior de ella”, sentenció.

Consultada si ese punto fue planteado en el colectivo feminista salteño, Jorge destacó que las participantes del “abrazo” ven en la denuncia una rebelión contra el Poder dela Iglesia e insistió que lo ocurrido está alejado, “aunque contradictoriamente también lo refleja. Esta situación no es ajena a las denuncias que vienen haciendo los sobrevivientes de los abusos eclesiásticos, del lugar de la iglesia en la educación privada y el monopolio que ejerce en la Universidad Católica. Pero en todo esto se cuela el estado de rebelión general poniendo a una de las patas fundamentales del régimen en crisis. Sino es impensado y menos entre monjas de clausura que tiene entre sus principios el sacrificio, el dolor o la entrega para sostener un cuadro de subordinación. Pero insisto: la crisis que atraviesa la iglesia es parte de una más general e incluye a los aparatos de seguridad con esta ´renuncia no renuncia´ de Abel Cornejo”, resaltó la dirigente.