Faltó la empanda y el poncho | Religioso y conservador: el estereotipo de salteño en Gran Hermano 2022

Su nombre es Marcos, tiene 22 años, estudia en la Católica y se presentó como un creyente de la «Virgen de Salta», aunque nadie sepa cuál de todas.

Este lunes dio inicio una nueva temporada del programa televisivo Gran Hermano cuya dinámica implica encerrar en una casa llena de cámaras a 18 personas durante un par de meses, hacerlas pasar por situaciones ridículas, filmarlas 24/7 mientras se descartan concursantes y explotar esa veta que parecía ya en extinción: el reality show. El premio prometido para quien gane es de 18 millones de pesos, poco más de 5 mil dólares (blue).

Durante los meses que duró la convocatoria al programa se mantuvo la incógnita sobre quiénes serían parte del show. Este lunes se develó que un salteño está entre los elegidos, y su perfil -así como el resto de concursantes- puede resumirse como un estereotipo. En este caso el de un joven salteño de clase media alta.

Marcos Ginocchio, el salteño en GH 2022, se presentó a sí mismo como estudiante de abogacía en la Universidad Católica de Salta. Tiene 22 años y aseguró:  “Creo mucho en Dios, en la Virgen de Salta y voy todos los domingos a misa”. Además comentó que vive con sus padres y entrena artes marciales cuatro veces por semana.

“No me interesa lo que los demás piensan de mí, yo vivo para mí y no para los demás”, comentó el salteño que seguramente cumplió con los requisitos buscados por la producción de programa: personajes cuasi arquetípicos, en este caso un joven con tintes conservadores, de educación religiosa y del norte del país que seguramente buscaron para contrastar con otras personalidades en la casa.