“Esto no es un golpe”, la película de Sergio Wolf que recrea la tensa Semana Santa de 1987

El film se acaba de exhibir en la 20 edición del Bafici y recrea los cuatro días tensos de aquella Semana Santa de 1987. El documental combina investigación documental, el registro del pasado y los testimonios actuales de los protagonistas.

El periodista Gustavo Noriega calificó a la película de Wolf como una ficción clásica donde hay un héroe que es el presidente Raúl Alfonsín; un villano carismático y desfachatado en sus mentiras como el militar Aldo Rico quien encabezó la asomada; héroes menores encarnados en los funcionarios radicales pero también en los políticos peronistas que no dudaron en aparecer junto al gobierno para defender a la tambaleante democracia; y hasta el clásico personaje cómico encarnado en el general Arturo Alais a quien Alfonsín le encomendó reprimir la rebelión carapintada y marchó con sus tanques desde Rosario pero nunca llegó a Campo de Mayo.

Pero lo cierto es que el documental revive aquellos días que padeció el gobierno radical que no había desdeñado la cuestión militar y tomó medidas drásticas para reducir el poder del ejército y “reconstruir moralmente” las instituciones de defensa: cincuenta generales pasados a retiro de oficio, reducción a la mitad de los efectivos del Ejército y del presupuesto militar, aun cuando en diciembre de 1986 impulsó la Ley de Punto Final que señaló una fecha más allá de la cual, las inculpaciones contra militares acusados por delitos de lesa humanidad no serían recibidas aunque igualmente unos trescientos oficiales debieron presentarse ante los tribunales.

Esas circunstancias motivaron que al menos desde 1985 se sintieran rumores de golpe aunque la popularidad del gobierno estaba en su cenit como lo habían mostrado las legislativas de noviembre de ese año cuando ganó las legislativas parciales. Y sin embargo, en 1987, los militares arremeten y el gobierno afronta el primer levantamiento durante la Semana Santa de 1987 en Campo de Mayo.

A cabeza del levantamiento oficiales superiores de los comandos de operaciones especiales, quienes, convencidos de haber cumplido heroicamente su deber en la guerra de Malvinas, aparecen camuflados en uniformes de fajina siendo el teniente coronel Aldo Rico quien encabeza el levantamiento de 1987.

Los sublevados presentan su movimiento sedicioso como una simple defensa profesional que no tendría por objetivo derrocar las autoridades legales. Pero exigen, en cualquier caso, además de que se interrumpan los juicios a militares en actividad, la dimisión del Jefe del Estado Mayor.

La opinión pública ya está cansada de la arrogancia mesiánica de las legiones en desbanda. Por ello el pronunciamiento de Semana Santa es bastante impopular. El apoyo a las autoridades legítimas es masivo. Miles de argentinos se juntan en la Plaza de Mayo, ante el palacio de gobierno. Algunos sindicatos movilizan sus tropas para sostener al gobierno de la democracia. Mientras que al Ejército “leal” le cuesta ponerse en marcha para reprimir a los rebeldes, grupos de civiles se dicen prestos a ir a Campo de Mayo para terminar con ellos.

Para evitar el derramamiento de sangre, Alfonsín decide, de manera imprudente, ir él mismo al lugar para pedirles a los amotinados que se rindan. Lindo gesto, en apariencia, pero políticamente desastroso. ¿Puede el Jefe de Estado ir en persona a parlamentar de igual a igual con un puñado de oficiales sublevados sin perjuicio propio?

Mientras el presidente anuncia a los argentinos que todo ha vuelto al orden, los rebeldes hacen saber que sus reivindicaciones han sido aceptadas por el Jefe de Estado. Cuando el congreso vota una ley sobre la Obediencia Debida, que excluye de toda responsabilidad penal a los oficiales que están por debajo del grado de teniente coronel, se le da el nombre de “ley Rico”, en referencia al oficial Aldo Rico que ha sido el interlocutor del presidente en Campo de Mayo.

“En el documental, Sergio Wolf plantea las dos preguntas fundamentales que generó Semana Santa: ¿Se trató de un intento de golpe de estado? ¿Alfonsín lo resolvió traicionando a la gente que lo fue a respaldar a la plaza? El director incurre en una doble nobleza: por un lado pone en pantalla todos los elementos como para que cada espectador saque sus propias conclusiones y, por el otro, en primera persona, enuncia sus propias respuestas”, enfatiza el periodista Gustavo Noriega reseñando el film en una nota publicada hoy por el portal Infobae.