“Es pasar a una sociedad del disciplinamiento» | Psicopedagoga salteña destrozó el proyecto de servicio cívico obligatorio de Granata

Se trata de Paola Contreras, quien aseguró que la educación secundaria no está fracasando en el país. Consideró que el proyecto de la legisladora santafesina es «aprender una forma de sumisión».

La licenciada en Ciencias de la Educación, Paola Contreras, criticó el proyecto de Amalia Granata, diputada provincial santafesina, que propuso llevar al Congreso una iniciativa para que se establezca en todo el país un servicio cívico obligatorio, algo así como una lavada de cara de la recordada y poco afamada colimba.

Entre sus argumentos, Granata aseguró que el fracaso de la educación secundaria en Argentina provoca que muchos jóvenes de entre 18 y 20 años no trabajen ni estudien. Ellos serían los que se verían obligados a asistir a esta formación, que para Contreras es la puerta hacia una sociedad del disciplinamiento.

En Cuarto Oscuro, nuestro programa de radio (de lunes a viernes de 10 a 12 por FM La Cuerda, 104.5), Contreras dijo que la educación secundaria no está fracasando.

«La educación secundaria no está fracasando en la medida en que da herramientas que tienen que ver con un capital cultural que todos los seres humanos tienen que tener, pero ahí vamos a ver una brecha entre lo que el mercado genera como espacios para que se puedan utilizar ese capital cultural o esas herramientas de conocimiento. Son dos cosas distintas», declaró.

«Con respecto a esto del servicio cívico obligatorio, el poner que la secundaria estaba fracasando realmente no es lo correcto, porque ella (Granata) propone un servicio cívico obligatorio a las personas de entre 18 y 20 años que no estudian ni trabajan, y si uno analiza independientemente de lo que implica un servicio cívico obligatorio, los pilares que desarrollaría este servicio, es en sí mismo, pasar de la sociedad del Vigilar y castigar de Foucault, a la sociedad del disciplinamiento», agregó.

Para Contreras, los objetivos del proyecto de Granata, como «fomentar habilidades referidas a la disciplina y el autodisciplinamiento», «desarrollar hábitos responsables en relación al higiene personal, al cuidado del cuerpo y la salud, a la alimentación responsable, a destrezas aeróbicas deportivas o de defensa personal», «potenciar el respeto de las normas y de las leyes», «estimular la participación y continuación de estudios superiores», «desarrollar habilidades necesarias para la adultez», «prevenir y disuadir el consumo de estupefacientes y sustancias problemáticas», entre otros, no refieren en sí «al desarrollo de un capital cultural a nivel de conocimiento». «Estamos hablando básicamente del aprender una forma de sumisión», señaló.

Para la docente, el proyecto de Granata está dirigido solamente a los sectores más vulnerables y no a los más privilegiados. «¿A qué sectores estamos llevando este supuesto servicio, que encima es obligatorio y cívico? A los sectores socioeconómicamente desfavorecidos. Porque pensar que un joven que no está estudiando ni trabajando es por opción personal y decisión personal, es realmente no tomar en consideración la situación económica de nuestro país. Entre las desigualdades mucho más marcadas pospandemia, las desigualdades económicas implican una desigual acercamiento o acceso a la educación», expresó.

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