Liliana Herrero, Juan Falú, Palo Pandolfo, Ramiro Gallo y Guillermo Klein reflexionaron sobre el legado musical del músico salteño.

Ayer se cumplieron 20 años de la partida de Gustavo “El Cuchi” Leguizamón. Fue abogado, legislador y profesor de Historia; aunque quedó en la historia como un compositor prolífico. “No son pocos los que le adjudican un carácter rupturista, de vanguardia, a varios de sus periodos creativos. El jazz, el rock y la música popular siempre lo reconocieron como una vertiente musical inagotable”, escribió Diego Gez en una larga columna publicada ayer por el diario Tiempo Argentino.

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En esa nota fueron convocados varios músicos para hablar del Cuchi. Liliana Herrero fue una de ellas. “Su música me sorprendió enormemente. No recuerdo bien que canción fue, pero si me acuerdo que sentí que había un músico arriesgado y profundo, algo notablemente renovador. Ya algo más tarde de esa primera vez que lo escuché fue cuando tomé conciencia de que era una especie de bisagra en la música. Estaba sorprendida”, recordó.

También habló del salteño Guillermo Klein, uno de los pianistas y compositores argentinos más celebrados del mundo del jazz, está radicado en Nueva York. “Conocía muchos temas del Cuchi sin saber que eran de él, especialmente la ‘Zamba del laurel’, ‘Zamba del carnaval’ y muchas otras. Pero en 2008 me escriben para proponerme un concierto sobre la música del Cuchi, y ahí descubro que todos esos temas que tanto me gustaban eran de él. Desde entonces su música es una de mis favoritas, y hasta comparto sus giros melódicos en las clases que ofrezco. Siento que desde esa primera vez la música del Cuchi está siempre presente en mi vida de manera dinámica”.

El recuerdo proveniente del rock, lo puso Palo Pandolfo. Su condición rockera no le impidió observar el carácter rupturista de Leguizamón más allá del género que abrazase. “Yo al Cuchi lo veo tan de quiebre que me resulta hasta casi lógico que se lo considere revolucionario. Creo que es como una especie de Thelonious Monk pero del folklore, y por eso soy uno de los que piensan que su trabajo con Castilla generaron un corpus único en la música de nuestro país. Pero también es cierto que es un músico popular porque su obra así lo es”.

Lo mismo opinó Liliana Herrero y sumo una anécdota personal para graficar el carácter popular de su música. “A él le causaba una gran gracia que manifestaba con una gran carcajada cuando alguien pasaba por la puerta de su casa silbando alguna de sus canciones sin saber que eran de él. A mí me dijo una vez que eso era lo mejor que le podía pasar. Eso que cuento tiene una sola explicación: significa que era profundamente popular, fundamentalmente porque en esas cosas el autor se disuelve. Cuando se alcanza eso a mí me parece algo increíble”.

“Yo creo que el Cuchi ha incorporado muchos elementos al folklore de una manera similar a como lo han hecho Thelonious Monk y Charlie Parker en el jazz. Es decir, utilizar formas ya establecidas a priori para agregarles nuevos ingredientes que no se estilaban. Armónicos (impresionistas), melódicos (melodías angulares de grandes interválicas) y rítmicos; la baguala para cerrar la “Zamba del Silbador”, por ejemplo. Supongo que en su época en Salta habrá sido muy desconcertante para mucha gente, pero como es tan claro y contundente lo que el Cuchi hace debe haber provocado un lindo revuelo. Por suerte grandes intérpretes en esos años pudieron entenderlo, potenciar su trabajo y como su música es de una calidad única queda en lo vernáculo impreso por siempre. A mí su trabajo sin duda me ha influenciado”, aclara Guillermo Klein.

Un tanguero también se sumó a los elogios. Se trata de Ramiro Gallo quien resalto lo siguiente. No me parece extraño que su música sea mencionada por múltiples artistas y de los más variados géneros. Se trata de una música sutil, lujosa y que produce sorpresa, curiosidad, porque querés escuchar más. El músico inquieto y curioso que busca lenguajes diferentes solo se acerca a la música del Cuchi. Tiene un valor estilístico que se tiene un anclaje notable en lo cultural, entonces se trata de un lenguaje que lo contiene todo alrededor de la forma y el contenido. Por eso es imposible que algo de ahí salga desapercibido. Aunque no sé cuánto influyó en mí, siento que yo absorbí su música porque lo escuchaba desde niño. Sus elementos están presentes en muchos de los músicos que admiro, y eso es notorio”, sostuvo.

Para Juan Falú, quien pudo conocer a temprana edad al Cuchi, su talento y conocimiento de las raíces le permitieron transgredir las estructuras de la composición: “Fue en ese sentido un compositor desafiante. Y ese talento le permitió ser un gran transformador, pero natural, sin proponerse nada así, algo que sin dudas le permitió influir en los demás porque lo suyo generaba admiración. En mí su estética me ha llegado e influenciado”.

“Murió el 27 de septiembre de 2000. A 20 años de su partida, Liliana Herrero lo recuerda como un hacedor de caminos. ´Marcó y dejó una huella completamente novedosa, inclusive en estos días. Con su música se ubicó en el mito de viejas culturas para llevarla a otros pueblos, inclusive de nuestro país, por eso creo que tomó las voces populares y con eso armó algo maravilloso. Por eso es recordado´. Para Pandolfo, ´su carácter rupturista fue esencial para que hoy todavía se hable de él, y eso en un país con tantos artistas como este no es poco´. Juan Falú, por su parte, destaca: ´Leguizamón demostró como pocos que una cosa es la tradición con horizonte infinito y otra el tradicionalismo acotado al ayer´. Y, a modo de cierre, Ramiro Gallo destaca del Cuchi que ´fue un músico sin dudas entrañable. Su música está arraigada en el sonar del pueblo”, cerró la nota Diego Gez.