En su juventud jugó como varón y luego abandonó. Volvió tras la aprobación de la Ley de Identidad de Género y para evitar todo tipo de sospechas, hizo un tratamiento para evitar masa muscular ni gran desarrollo de la caja torácica.

Cuando jugó al tenis como hombre llegó a ubicarse en el puesto 25 del ranking nacional. Esa etapa tuvo un parate de casi una década cuando empezó a trabajar como modelo y vivió de la noche en los boliches. “Estaba contaminada, tomaba alcohol, fumaba, era un descontrol. Había tenido una vida deportiva pero después era un brindis continuo” declaró Fedra al diario Página 12 en una extensa entrevista publicada hoy.

Luego volvió y desde hace siete años compite como mujer, convirtiéndose en la primera tenista trans profesional de la Argentina. El medio citado relaciona la historia de Mía Fedra con la de Renée Richards, la primera tenista profesional trans y comenzó a gestar un cambio cultural y llegó a jugar la final de dobles del US Open en 1977. “Cuando empecé a dar notas todo el mundo me hablaba de Renée, pero la diferencia es que ella llegó a jugar en un nivel muy alto”, dice Fedra, número tres del ranking nacional en la categoría Seniors +35: “ahora en Seniors con las chicas juego de igual a igual, no le pego más fuerte que nadie. Hice un tratamiento hormonal por el que no tengo masa muscular ni un gran desarrollo de la caja torácica”, enfatizó.

Al narrar el retorno a la actividad tras 9 años de ausencia – 2000 al 2009 – Fedra resaltó lo crucial que resultó la Ley de Identidad de Género en el año 2012: “Apenas saqué el DNI volví a jugar, imaginate la desesperación que tenía. Volví en 2012 pero recién empecé a ganar en 2014. Dos años me costó jugar con las chicas, era otro tenis. Estaba acostumbrada a otro juego y las mujeres meten un montón de pelotas. En hombres no pasa porque la pelota viene a otra velocidad; en mujeres se piensa más y me costó salir de esa telaraña” relató.

Aquella tendencia negativa, sin embargo, comenzó a revertirse a partir del aporte de dos personas: el entrenador Marco Caporaletti y Fernando Aguirre, ex preparador físico de Gastón Gaudio. Hoy vive una etapa distinta porque no tiene los recursos para volver a apostar a una preparación fuerte: “Soy una jugadora de edad; si me entreno fuerte puedo volver a jugar profesional, estoy cómoda en mi ranking sin un plan de entrenamiento. Juego bien y quiero hacerlo mejor. Este año me clasifiqué para el Mundial de Seniors, en Miami, pero no fui porque no tengo sponsor”.

Mía Fedra relató también que siempre contó con el apoyo de sus padres, tanto en el tenis como en su vida personal. “La parte de tenis siempre la manejó mi papá. Era obsesivo y hasta tuvo problemas con otros padres cuando yo era chica. Una vez tuve que sacarlo porque se ponía loco cuando había pelotas dudosas. Fue un padre exigente en ese sentido, porque era deportista y también se veía reflejado”, explicó la número tres del ranking nacional.

Sobre el apoyo familiar en la vida, Fedra resaltó que siempre fue muy femenina. “Si venían a decirle a mi mamá que su hijo era gay no era una sorpresa. El problema para mi mamá era que me hiciera trans, porque en ese tiempo terminabas en la calle y te discriminaban bastante más, mientras que siendo gay podés conseguir trabajo y estar bien. Pero eso no se puede evitar, uno nace y no se hace” remarcó la tenista que al ser consultada sobe si evolucionó o no la sociedad respondió lo siguiente: “creo que evolucionó. En el tenis nunca me sentí discriminada, ni cuando jugaba andrógino ni después. Dicen que hubo rumores, pero yo no me daba cuenta. Para las chicas yo no era un problema, porque al principio me cagaban a palos; si me las hubiera llevado puestas a todas quizá habría sido un problema. Pero tampoco soy Serena Williams” concluyó.