Tiziana abraza a Pía Ceballos.

La historia de la primera niña trans de Salta sigue concitando la atención de medios nacionales que también resalta el rol de militantes y activistas trans en la provincia.

“Tiziana nació el 24 de febrero de 2008 a las 9 de la noche, en el Hospital Materno Infantil de Salta. Diez años después, y gracias a la Ley de Identidad de Género aprobada en 2012, pudo cambiar el nombre en su documento, convirtiéndose en la primera niña trans de su provincia en hacerlo. En abril de 2018 su historia llegó a los medios locales, luego a los nacionales y luego a los internacionales, con una visibilidad poco común en las infancias trans en el país”, redactó el diario Tiempo Argentino en su edición de hoy.

El informe es amplio y repasa la lucha por la identidad que protagonizó la niña y sus padres. La palabra de la madre de Tiziana – Graciela – cobró vital importancia al dar testimonio de lo vivido y entre las cosas que resaltó fue el acompañamiento de personas que resultaron claves en el proceso: la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) cuya coordinadora era Mary Robles, la primera mujer trans de la provincia de Salta en lograr el reconocimiento de su identidad de género en el DNI, en el año 2012.

“Luego del acercamiento a ATTTA y a Mary Robles, Graciela y Tiziana conocieron a la activista Pía Ceballos. ‘Ella es la hada madrina de mi hija y no solamente es una referente para ella, sino para mí'», resaltó Graciela a Tiempo Argentino, que luego se detiene en una de las actuales Directoras del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta y Secretaria nacional de Mujeres Trans Argentina.

Pía también relató al medio citado retazos de su vida: «En la construcción de mi identidad, a mis 15 años no sólo tenía claro cuál era mi identidad de género, sino que era un proceso en el que necesitaba del acompañamiento de mis padres, de mi familia, de la comunidad. No lo tuve y hubo muchas dificultades para que me lograran entender, para que respetaran mi nombre propio, mi vida, para que no me obligaran a ir al psicólogo», cuenta.

En Salta, desde la organización Mujeres Trans Argentina han acompañado a once niños, niñes, niñas, adolescentes y trans. El caso más visible fue el de Tiziana por la decisión de su familia de hablar con los medios de comunicación.

«Sabía que mi rol tenía que ser de acompañamiento, en un proceso también de formación, de charlar, de invitarla a las reuniones. Graciela no faltó a ninguna. Y participaron de las marchas asumiendo no sólo las identidades trans, sino ellas conociendo otras vidas travestis y trans. Eso las llevó a contactar a otras experiencias, otras vidas, y pudimos decirles que esto no iba a ser sencillo y hay que caminarlo de manera colectiva», cuenta Pía.