La precaria construcción que hace de casa para Patricia y su familia.

Un problema desencadenado por viejas rencillas genera temor en una mujer salteña por la integridad de sus hijas y nietas. A falta de otro terreno no puede mudarse ni ampliar su casa por la prohibición de sus vecinos.

Su nombre es Patricia Sanguino, vive camino a Lesser sobre Ruta 28, frente a los terrenos militares. Ella narró en el programa Cuarto Oscuro lo que la aqueja desde hace al menos cinco años. En el aire de FM La Cuerda (104.5) detalló que tiene serios problemas con sus vecinos. Denunció que sufre acoso psicológico y amenazas por parte de dos familias vecinas. El conflicto se originó con la expareja de Patricia, que ya no vive con ella, tras haber tenido un romance con, precisamente, una de las mujeres que viven en la parte delantera del terreno que también habita Patricia. Los errores del padre están siendo pagados por sus hijas.

Municipalidad de Salta

“No me dejan vivir tranquila con mis niñas”, señaló la mujer, además de acotar que está separada. Patricia trabaja y suele dejar en casa a sus hijas -que tienen entre 11 y 17 años- y nietas -de entre 2 y 5 años- al cuidado de una nuera. “Han tomado represalias no conmigo, sino con mis hijas”, acusó al señalar que las niñas no pueden circular cerca de la casa vecina sin sufrir amenazas. Dos años atrás una de las pequeñas estuvo internada por estrés y ataques de pánico derivados del acoso sufrido

Otro problema que señaló es que comparten el terreno estos vecinos y eso genera otro conflicto. “No me dejan construir nada, mi casa es bastante precaria”, aseguró Patricia. Ella vive en la parte trasera del terreno que carece de título de propiedad. Para acceder a su casa debe primero pasar por la de sus vecinos. “No me permiten pasar material para que yo pueda hacer algo mejor para mis hijas”, comentó. “Ya hice denuncias, pedí ayuda psicológica, pero la justicia, para mí, es bastante lenta. Porque esto viene desde hace cinco años atrás y no he recibido nada”, se lamentó.

Patricia sufre la falta de una vivienda propia, lo mismo que aqueja a miles de familias salteñas que son empujadas a los márgenes a buscar algún pedazo de tierra donde edificar lo suyo. Esto lo entiende y bien cuando señala: “Estoy viviendo en una zona que no es habitable pero otro lugar no tengo para ir a vivir”.

Ahora sólo espera que las autoridades o la justicia intercedan de manera efectiva para hallar una solución a este problema. Patricia espera que una mediación permita que ella, sus hijas y nietas puedan vivir en paz y sin pagar por los platos rotos que dejó su padre.