La aparente contradicción gramatical del título puede explicarse: los largos rodeos ensayados ayer por el ministro de gobierno provincial ante las preguntas que le hiciera el diputado Héctor Chibán en una reunión en la Legislatura.

Ayer jueves cuatro ministros se presentaron en la Cámara de Diputados para responder las dudas de los legisladores sobre la emergencia sociosanitaria que vive Salta a partir de las ocho muertes por desnutrición. Los asistentes fueron la ministra de Salud, Josefina Medrano; de Infraestructura, Sergio Camacho; de Desarrollo Social, Verónica Figueroa y de Gobierno, Ricardo Villada.

Según los presentes, el último oficiaba de líder y conductor de sus pares, aunque vivió un momento de tensión cuando hizo uso de la palabra el diputado radical, Héctor Chibán. Los presentes aseguran que al llegarle su turno, Chibán adelantó que evitaría los rodeos para ejecutar tres preguntas en relación a los famosos datos que – en teoría – recabó el ex ministerio de Primera Infancia para diagnosticar la realidad social y sanitaria de la provincia y que según funcionarios del gobierno actual no aparecen por ningún lado.

En ese marco y con un inusual tono de voz sobrio y pausado que sorprendió a sus pares, Chibán pidió las siguientes precisiones: 1) Qué información recibió el actual gobierno del ex ministerio de Primera Infancia; 2) qué datos no recibieron; 3) qué denuncias realizaron por la supuesta no entrega de esos datos por parte de la gestión anterior.

Fue entonces cuando Villada desplegó lo que algunos de los presentes definieron como “verborragia”, en relación al uso abundante y exagerado de palabras que enganchaba ideas y anécdotas que no siempre tenían conexión. La situación pareció enojar al legislador que en un momento lo interrumpió y literalmente le pidió al ministro que “no lo chamuye”, algo que hizo reaccionar a un Villada que exigía respeto, aunque finalmente no respondió satisfactoriamente ninguna de las tres preguntas.

No pocos de los presentes se retiraron del encuentro preguntándose si Villada debe defender los intereses del gobierno del que forma parte, al horadado prestigio del gobierno anterior o simplemente a ambos.