El infectólogo de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Pablo Scapellato, enfatizó en que no hay evidencia de que el producto tenga utilidad para prevenir o tratar el coronavirus.

Hace tiempo que el debate sobre su utilización se instaló en distintos puntos del continente y Salta no fue la excepción. Su impulsor fue el senador Guillermo Durand Cornejo que incluso organizó una charla al respecto en el Comité Operativo de Emergencia. La idea fue desestimada, pero ocurren hechos que de cuando en cuando reverdecen la discusión. Una de ellas fue que el pasado miércoles la Cámara de Diputados de Bolivia aprobó un proyecto de ley que regula de forma excepcional la elaboración, comercialización, suministro y uso consentido de la solución de dióxido de cloro para prevenir y tratar pacientes contagiados.

Al respecto, se manifestó el infectólogo de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Pablo Scapellato. En declaraciones al diario Página 12, señaló que debe haber cierto orden a la hora de analizar estos temas, ya que “antes de pensar en si es peligroso, hay que centrarse en si es útil o no para lo que se usa”. En ese sentido, explicó que “no hay evidencia de que el dióxido de cloro tenga utilidad para prevenir o tratar el coronavirus”. «Cualquier cosa que tomamos potencialmente puede tener efectos adversos y los productos clorados pueden producir toxicidad, pero el punto más importante no es si puede o no ser tóxico, sino jerarquizar que no tiene evidencia”, manifestó.

Otro que opinó fue el jefe de Patologías Regionales y Medicina Tropical del Hospital Muñiz: Tomás Orduna, quien expresó su total preocupación. Orduna citó un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) titulado «La OPS no recomienda tomar productos que contengan dióxido de cloro». «No solo no hay ninguna evidencia científica, sino que por el contrario puede ser tóxico», alertó. Desde la OPS señalaron que hace años algunos productos que contienen dióxido de cloro o derivados se promocionaron como “terapéuticos”, pero sin contar con evidencia. Estas ideas volvieron a aparecen en el marco de la pandemia.

El dióxido de cloro es un gas de color amarillo o amarillo-rojizo utilizado como blanqueador en la fabricación de papel, en plantas públicas de tratamiento de agua y en el proceso de descontaminación de construcciones. Al reaccionar en agua, el dióxido de cloro genera iones clorito. Ambas especies químicas son altamente reactivas, por lo cual cuentan con capacidad de eliminar bacterias y otros microorganismos en medios acuosos.