jueves 30 de mayo de 2024
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Dino Saluzzi | “Nunca toco para que me escuchen, toco para mí y para el recuerdo de mi Campo Santo y Salta”

Antes de iniciar una gira por Europa, el bandoneonista salteño dará conciertos en el Café Vinilo de Buenos Aires. En una entrevista concedida a un medio nacional reflexionó sobre el lenguaje, la tradición y el egoísmo, entre otros temas.

La entrevista fue publicada hoy por el portal Infobae y recrea el diálogo que el prestigioso salteño mantuvo con la periodista Fernanda Jara para la sección Infobae Cultura. “El hombre que estaba enfrente había pasado los últimos 70 años de su vida haciendo música, componiendo y tocando al lado de los más grandes de Argentina y abriéndose camino: es hijo del instrumentista Cayetano Saluzzi, tocó con Francisco de Caro, con Los Chalchaleros, Adolfo Ábalos, Anibal Troilo, Astor Piazzola y el Gato Barbieri, entre otros”, escribió Jara para presentar al salteño quien se refirió a las características del Café Vinilo en el que tocará antes de partir a Europa:»Cada arte tiene también su lugar propicio para la comunicación, por eso en el (Café) Vinilo tiene un lugar. Es chiquito, pero es un lugar misteriosamente fantástico para tocar y eso no depende del dinero sino de la suerte para hacer un lugar como ese. Hay lugares que son inmensos, como el Teatro Colón, pero son grandes para qué —buscó motivos— ¡Hablar cosas de la vida es difícil en la distancia!».

—En lugares grandes ¿sintió alguna vez que no lo escuchaban?

—¡Yo nunca toco para que me escuchen, nunca! Cuando agarro mi instrumento y toco es para mi y para el recuerdo…  de mi Campo Santo querido, para Salta. Esas son las conexiones que tengo cuando toco y cuando no logro eso… —sacude la cabeza— Eso me ubica en un lugar misterioso al que es muy difícil acceder porque yo no mando en mi música, mandan otras cosas… Lo que tengo que hacer es estar preparado técnicamente para las órdenes que dan el cuerpo, el corazón y el sentimiento profundo puedan producirse porque si no estuviera preparado con la técnica no podría, bajo ningún aspecto, cumplir con esas órdenes”, enfatizó.

Dino Saluzzi nació el 20 de mayo de 1935 en Campo Santo, Salta, y cuando tenía 14 años debió marcharse a buscar lo que luego se convirtió en su profesión. El dolor por la pronta partida lo lleva a cuestas y no lo esconde: «Si yo no hubiera salido de Campo Santo, de mi casa, del hogar donde estaba mi vieja y mi viejo; mis hermanos… no hubiera tenido la oportunidad de desarrollarme como músico porque en Campo Santo no hay cómo convertirse en músico y en Salta tampoco. En Salta —ciudad a la que llegó primero— hay academias, conservatorios que te enseñan un poco el solfeo, un poco de armonía, pero eso es como aprender a decir ‘¡Buen día!’… Después de eso viene realmente la música y eso se aprende en otras partes ¡y ahí está la crueldad más grande que tiene el que no entiende! Yo creo que es cruel… ¿¡Cómo puede pensar que haya música en un pueblo donde el alumno sale del conservatorio y no sabe qué va a hacer de su vida económica!? Es como si te enseñaran a hacer un locro y no te dan la olla… ni remotamente podés hacer un locro ¿Y eso cómo se llama? ¡Es egoísmo puro! Generado por gente que es ignorante… Entonces hay que rumbear para otros terrenos, para otras latitudes donde se puede hacer eso que uno quiere, lo que uno sueña».

En ese tono buscó explicaciones a eso que pasó cuando tenía 14 años y que sigue pasando: «La Argentina experimenta un asunto gravísimo venido del confort, de la ignorancia y de la falta de preocupación por las cosas propias y para resolver un problema de esa naturaleza. ¿Y sabés qué? Las personas tienen que saber que si alguien a la edad de 14 años se va de su casa, ¡14 años!, por necesidad, porque no tiene lo que tiene que tener, esa persona que obliga a esas cosas ¡está loca! Porque no creo que haya ningún ser que, conociendo lo que eso significa, lo proponga como un estado de las cosas».

Saluzzi dio sus propios conceptos y posturas. Primero se refirió a los músicos y definió: «Músico es el que compone, el que organiza los sonidos de una manera determinada a la cual se le llama composición». Además, sostuvo que «toda la música está formada por hábitos, usos y costumbres que llevan mucho tiempo».

Para él «el lenguaje se ha degradado en hábitos y costumbres que a veces se usan, pero no se entiende el alcance de eso… “; sobre la tradición opinó que «impide el crecimiento porque llega a haber tantas tradiciones que al final tenemos un montón de tradiciones y la evolución queda relegada a lo imposible. Cuando yo tocaba con Los Chalchaleros o Adolfo Ábalos teníamos un estilo de tocar la zamba, ahora cambió».

En referencia a los conciertos que le gusta brindar junto al quinteto familiar que lo acompaña, y que se está despidiendo en Café Vinilo (Gorriti 3780, Palermo) antes de la gira por Europa, contó: «No preparamos nada, en los shows todo se da ¡Nunca los programo! ¡Jamás! A mí no me gusta la demostración de fuerza me parece de una pobreza total, en todo sentido. ¡La demostración de fuerza sobre el otro me parece pobreza!»

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