«Decidí dejar de ser cómplice de la doble moral de la iglesia» | Una joven denuncia ser hija de un sacerdote salteño

El cura Gamboa (Foto: Salta Entre Líneas)

En las redes sociales circula una nota que da cuenta de la historia de una joven, quien denuncia al sacerdote: “Si bien estoy viva, si fuera por él estaría en completo abandono”.

La denuncia en cuestión inicia con un hecho puntual: Carlos Gamboa, en una entrevista televisiva, no hace mucho, apeló a los slogans “Sí a la vida”, “Sí a toda vida”, “Toda vida vale”. Sin embargo, la realidad contradice sus dichos, pues una joven salió a responderle al cura: “sistemáticamente descuidó y desatendió de mí”, asegura su hija, nacida en mayo del año 2000.

A pesar de que actualmente la muchacha lleva el apellido Gamboa, al principio el padre se negó a reconocerla. Tuvieron que pasar dos años para que lo hiciera. Una vez que lo hizo, se borró del mapa. “A medida que fui creciendo necesité no solo conocerlo si no también entender lo que sucedía. ¿Por qué mi padre estaba ausente?”, se pregunta.

Otro dato que resaltan en el posteo es que durante la mencionada entrevista, Gamboa habló de “acompañar a la mujer que está en la disyuntiva de continuar o interrumpir un embarazo”, también dice “apoyar a los chicxs que están vivxs”.

Además se narran algunos detalles de los encuentros que tuvieron entre padre e hija, todos con un tinte de clandestinidad. “En los encuentros me repetía el discurso de que me amaba, pero no podía ser mi padre”, cuenta.

Dos párrafos dejan muy en claro lo que suele suceder en estos casos: “En esta lucha por lograr un reconocimiento, un espacio, un poco de afecto y de completar mi historia terminé enfrentándome ante la Iglesia Católica salteña que como sabemos, tiene mucho poder y a través de un abogado defendía sus intereses yendo totalmente en contra de mis derechos.

Por eso, cuando mi progenitor habla de ‘respetar las dos vidas’ debo decir que no respetó la vida de su hija por defender su imagen y sus privilegios económicos. La iglesia encubrió y ayudó a ocultarme, nadie debía enterarse de mi existencia”.