Mario Cargnello, arzobispo de Salta y gran canciller de la Universidad Católica de Salta.

A una semana de la Navidad, un hecho incomoda al status quo local: estudiantes de UCaSal se han visibilizado ante la opinión pública en señal de protesta por el aumento de los costos vinculados a sus estudios. (Esmeralda Siuffi -Politóloga-)

El fenómeno no registra antecedentes en la historia de Salta y se da en fechas próximas al triple cambio de gobierno el pasado 10 de diciembre, a nivel nacional, provincial y municipal. El citado grupo manifestó su disconformidad y se organizaron en su doble condición de clientes/estudiantes, utilizando parte de la metodología propia de estudiantes de la Universidad Pública -movilización, acampe, etc.-, llegando inclusive a demandar la intervención de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de Salta y hacer una marcha con velas en la Catedral.

Municipalidad de Salta

Tanto que decir al respecto y solo a modo de nombrar algunos aspectos: Cuando pensamos en la Reforma del `18  unos 101 años atrás, cuando pensamos en que hace unos días se estrenó el film “Los dos Papas” dirigida por Fernando Meirelles, cuando pensamos que el Papa -Jorge Bergoglio- es argentino, cuando pensamos en la pregunta clásica por la Educación acerca de si es un servicio o un derecho, cuando pensamos en la función social de la Universidad, cuando pensamos en la función social de la Iglesia, cuando pensamos en la misa del pasado 8 de diciembre en la Basílica de Luján en el marco del Día de la Inmaculada Concepción de María donde en la homilía se exhortaba a la unidad de la Patria ante la presencia del Presidente saliente Ing. Mauricio Macri y del Presidente recientemente electo Dr. Alberto Fernández, cuando pensamos en el marketing centrado en un Sergio Lapegüe viralizado en las redes hasta el cansancio publicitando la UCaSal, cuando pensamos en los argumentos esgrimidos para la justificación del incremento en los costos de matrículas y cuotas, y el espíritu de dichos argumentos.

¿Deberían protestar? ¿No deberían protestar? ¿Cómo deberían protestar? ¿Qué deben esperar? y finalmente se trata de mirar no solo el hecho, sino de contextualizarlo, complejizarlo y efectivamente hacer eso que se supone que se aprende en la Universidad: analizar la realidad y también transformarla para que la sociedad sea menos injusta, menos desigual, menos hartera, menos dolorosa, para que haya esperanza, para que haya compasión, para que haya solidaridad.

En estos días de adviento, no puedo sino pensar, en la lectura que propone comparar a Juan el Bautista y al propio Jesús, predicando a Dios, y que a uno por estricto y a otro por considerado, los duros de corazón no podían escuchar así cambiara la forma en que se predicara lo mismo, del mismo modo “Los dos Papas”, muestra a dos sacerdotes contemporáneos que tensionados en torno al dogma de la Iglesia Católica están de acuerdo en que la misma debe cambiar, y cuidar de aquellos que la forman en lugar de expulsarlos y encontrarse con el conjunto de la humanidad a través de un ecumenismo sincero y real.

Quisiera que la Salta de los privilegios pudiera encontrar la paz  desde la inclusión y haciendo carne la oración misma de San Francisco, “…que yo no busque tanto ser comprendido como comprender”, pero seguramente saben mucho más de esto aquellos que tienen el ministerio del sacerdocio y conducen los destinos del proyecto soñado por el salesiano Monseñor Tavella, quien dijera en 1963 -año de creación de la Universidad Católica de Salta y también del fallecimiento del Arzobispo-: “Está, pues en manos de los salteños apoyar esta obra en todos sus alcances porque sus beneficios refluirán sobre Salta entera que volverá, como en épocas gloriosas, a ser la capital intelectual del norte”.