Kelloticar, de Carlos Müller | La novela policial andina que retrata las desigualdades salteñas

Foto: Facebook Carlos Müller.

Conversamos con el autor, que se presentará este sábado 8 de octubre en la Feria del Libro.

Este sábado 8 de octubre a las 19, Carlos Müller presentará «Kelloticar: el campo de flores amarillas», su nueva novela. Será en la carpa Auditorio de la Usina Cultural, en el marco de la Feria del Libro de Salta, con entrada libre y gratuita. La presentación estará a cargo del escritor Atilio Romano, que dialogará con el autor. La música será de Mario Salim.

Kelloticar, publicada a través de El Demiurgo Editorial, es una novela policial andina situada en la Puna salteña, donde una muerte desencadena una avalancha de episodios que amenazan con destruir una comunidad. Con una prosa seca como la de la zona que describe, Müller muestra las desigualdades dentro de nuestra provincia.

El libro surge a partir de «Queso de cabra», una obra de teatro que en 2004 obtuvo el premio Hermanos Machado en Sevilla, España. «Si bien Kelloticar fue pensado originalmente como base argumental de la obra de teatro, es decir, como un borrador que permitía desarrollar la base argumentativa de la obra que luego escribiría, cada una fue desarrollando su estructura autónoma», le dice Müller a CUARTO. Agrega que «son dos obras diferentes en dos géneros diferentes con un origen común».

«Años después encontré que la novela, por su cuenta, contaba con un ritmo narrativo que le brindaba una dinámica muy particular; entonces seguí trabajándola, puliéndola hasta lograr convertirla en lo que es. Y estoy realmente muy satisfecho con el producto logrado, con muy buenos comentarios», expresa el autor.

– ¿Cómo llegaste al tono seco que tiene la novela? ¿Tiene que ver con la personalidad de la mayoría de los personajes?
– Capaz que en parte por la personalidad de los personajes, pero también por lo agreste del paisaje de las zonas altas en una época del año donde el aislamiento geográfico sumado al clima son factores a veces determinantes en el trato cotidiano. Necesitaba generar ese clima, además del tenso clima social que se respira en las relaciones entre los personajes. Si bien no creo en un determinismo absoluto, a veces hay evidentes condicionamientos generados por el entorno, y era parte de lo que quería transmitir.

– Se dice que el género policial retrata a la sociedad que se cuenta. ¿Te parece que Kelloticar retrata a la sociedad salteña?
El género policial tiene sus propias características, y más aún el policial negro. Es una oportunidad para poder mostrar parte de las realidades que son parte de nuestra vida y que muchas veces nos agobian. Muestra al menos una parte del Noroeste de los márgenes. En este caso me interesaba no caer en estereotipos latinos obvios y estigmatizantes al estilo Netflix, sino que además pone en valor de aquellas culturas campesinas que con sus saberes también pueden ser capaces de desentrañar un crimen, por ejemplo.

– La relación del comisario y el sargento hace pensar en cómo los propios salteños de la ciudad desconocemos a veces muchos aspectos y características de salteños de otras localidades. Una desconexión dentro del mismo espacio. ¿Coincidís?
El comisario, en este caso, representa una clase social que al mismo tiempo es un origen eminentemente hispano; el sargento Guanuco, por el contrario, representa a tantos muchachos y chicas que, provenientes de culturas originarias encuentran el ingreso a la policía u otras fuerzas de seguridad como una salida laboral. Allí se les produce un nuevo conflicto que intento reflejar en la novela y que supera lo policial. ¿Qué pasa con ellos y su cultura? Entonces yo invertiría tu pregunta: ¿Qué entendemos por desconexión? En síntesis, la desconexión se produce cuando un sistema cultural se impone al otro ejerciendo la violencia física o simbólica y una persona entra en conflicto consigo mismo, con su propia cultura, con su comunidad y con sus valores. Y eso tiene distintos nombres y formas de manifestarse: se llama imposición, racismo, xenofobia, discriminación en sus diferentes formas.
Creo que habitamos un espacio que es, al mismo tiempo, muchos espacios. Viví durante muchos años en las zonas rurales de la Salta profunda, conviví con aquellas culturas originarias donde uno no termina jamás de aprender y de incorporar nuevos saberes y hay también otras cuestiones que nos diferencian y nos distancian, pero la riqueza de Salta es su diversidad, en la amplia extensión del concepto; es decir, la diversidad de ecosistemas, geográfica, pero también cultural. Por eso poseemos la riqueza inagotable de nuestros recursos literarios también.