Daniel Escotorin | “1º de Mayo, Día de los trabajadores y presente de luchas”

El historiador salteño y referente del Partido Unidad Popular, enfatiza en esta nota que el panorama para los trabajadores argentinos y salteños es complicado y que este Día del Trabajador debe ser en honor a la memoria de la conmemoración.

Una jornada de marchas y movilizaciones convocadas desde las centrales sindicales y los partidos de izquierda, progresistas y peronistas. Rondará en las cabezas y en las consignas la certera idea de que “no hay nada que festejar”. Ajustes, inflación, despidos, una reforma laboral en ciernes que promete más precarización de las condiciones de trabajo y el salario. Un horizonte gris oscuro.

Mientras esto se plantea como esquema político desde el gobierno pro-patronal de Cambiemos, en la vereda de enfrente, es decir la de los propios trabajadores, el modo resistencia se mantiene activado pero en forma disgregada, parcial y sin poder aun forzar ni un paro general nacional, menos un plan de lucha a mediano plazo.

Pues entonces, ¿Cuál es el estado actual del movimiento obrero argentino? Al finalizar la etapa kirchnerista el esquema marcaba una CGT dividida en dos: una que había sido afín al gobierno de Cristina Fernández, liderada por Antonio Caló de la UOM, y el moyanismo (Flia. Moyano y compañía) enfrentado a CFK.

El alineamiento posterior fue ciertamente curioso: a pesar de avanzar en una unidad tan provisoria como frágil expresada en el triunvirato regente donde convergen tres sectores con más fuerza: el sector de Moyano con Juan Carlos Schmid, Hector Daer (gordos) y Carlos Acuña (sector de Luis Barrionuevo); el tercero tiene el rol de bloquear cualquier intento de sacar la CGT a la calle o de decretar un paro general.

En realidad las intenciones del triunvirato y del Comité Confederal fueron como mucho tibias y eso les ganó el rechazo y la oposición de diversos sectores internos. Uno de ellos es el líder Juan Carlos Palazzo de la Asociación Bancaria, que hasta ayer nomas venía llevando adelante un ordenado plan de lucha en el marco de sus paritarias; finalmente se acordó un aumento para el 2018 del 20%, lo que rompe el techo que busca el gobierno establecer del 12%. Palazzo es uno de los impulsores de una mayor confrontación con el gobierno e impulsa una corriente sindical interna en la CGT, la Corriente Federal.

Las CTAS

De aquella central referente de organizaciones sociales, base del movimiento piquetero, ejemplo de la democracia sindical y de unidad interna va quedando poco. La Central de Trabajadores de Argentina logró a principios del dos mil ser un claro ejemplo de construcción democrática amplia, liderada por Victor de Gennaro en el 2002 se planteó avanzar hacia un “movimiento político, social y cultural” que dispute el poder en el país pero al año siguiente con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno las cosas se les complicaron: el espacio se dividió y en el 2010 en las elecciones internas se fracturó: la CTA de los Trabajadores con Hugo Yasky (CTERA) a la cabeza y alineado con el gobierno K y la CTA Autónoma de Pablo Micheli (ATE) en la oposición. Entre el 2015 y el 2016 las cosas dieron otro giro mas a las divisiones y realineamientos; el gremio base de la CTA-A, ATE pierde la seccional de la CABA en manos de la lista kirchnerista por una jugada de Micheli de dividir a la oficialista que encabeza Hugo “cachorro” Godoy y desembocó en la división de ATE y la fractura de la CTA-A. Micheli se acerca a Yasky y este a su vez a la CGT, pero ninguno plantea formalmente algún tipo de reunificación, apenas una unidad en la acción. En la práctica Micheli quedó muy debilitado y cada vez más subordinado a la CTA de Yasky. La otra fracción, la CTA Perón (por el domicilio de su sede) quedó con la mayoría de los gremios pero en cualquier caso sin capacidad de movilizar por si sola una acción masiva o general, salvo ATE que además encabeza las luchas contra el ajuste en el Estado nacional pero separado de su seccional CABA.

Esta CTA celebra este sábado su congreso nacional. Allí se plantearán algunos ejes de debate tan necesarios como urgentes: ampliar los espacios de representación: los desocupados e informales ante el avance de la desocupación, el sector privado que soporta el embate precarizador y el tema de la unidad. Claramente aparece en el desarrollo que esta división no puede frenar el avance implacable del gobierno nacional y su proyecto de redistribución y apropiación de la renta nacional en favor de las clases dominantes.

La izquierda

“A río revuelto…” dice el refrán y es evidente que en medio de esta crisis donde se atacan los derechos y a los trabajadores mismos sin que sus representantes atinen a una defensa seria, la opción de la izquierda se vuelve creíble. En efecto desde hace más de una década este espacio político ya claramente dominado por el sector trotskista viene creciendo paulatinamente. Tanto en lo partidario como en lo sindical sus bases se ampliaron en forma notable y así mantiene presencia en el sector docente, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, universitario, estatales, en transporte como subtes y también creció en el sector privado industrial: neumáticos, aceiteros, alimentación, entre otros. La característica es el crecimiento por abajo a nivel de comisiones internas y de delegados ganando en activismo pero sin poder taladrar aun las blindadas instancias de conducción. Como cada año este sector ocupará el centro de Buenos Aires poblando de banderas rojas una ciudad teñida de amarillo desde hace mas de una década y que hoy se extiende cual epidemia por todo el país.

El 5 de mayo se cumplen 200 años del nacimiento de Karl Marx, quien finaliza su inmortal manifiesto con una consigna que vale por lo menos recordarla y aplicarla para nuestro país “proletarios del mundo, uníos”.