Un breve repaso a los momentos en los que los íconos de la contracultura se tiraron de cabeza a la pileta partidaria.

Se sabe que el rock es compromiso, postura definida, ideales. Una manera de ver el mundo. Durante décadas, la cultura rock marcó un camino alternativo a la política partidaria que por momentos intentó despegarse del todo. Ahí está La Renga resumiendo el ánimo reinante en la Argentina menemista con «El revelde» y sus versos anti política.

La Renga cambió varios años después. Subió a tocar en un escenario montado en la Plaza de Mayo durante un acto del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La gestión K tuvo mucho acercamiento con los músicos del rock argentino. Fito Páez, Charly García, Luis Alberto Spinetta, el Indio Solari son sólo algunos ejemplos del reciente maridaje entre el rock y la política activa.

Pero no es algo nuevo sino que hoy en día es más común. Hoy en día el rock dejó de ser una postura antisistema, contracultural. Ahora el rock auspicia campañas, musicaliza publicidades de multinacionales, suena en los teléfonos de los CEOs. Por eso nadie se sorprendió cuando Ricardo Iorio, el histórico prócer del heavy, sonó como posible precandidato de Bandera Vecinal, el partido nazi de Alejandro Biondini que en Salta tiene unos diez adeptos que no llenan ni tres mesas del Automóvil Club que está al frente de la Legislatura.

Salta vivió momentos de comunión entre los rockeros y la política. El 17 de octubre de 1985, en la plaza 9 de Julio, Fito Páez y Soda Stereo tocaron en un evento auspiciado por la Juventud Peronista.

Las giras rockeras de apoyo a un candidato son menos comunes pero han ocurrido. En 1989 hubo conciertos en distintas provincias en apoyo a Eduardo Angeloz, el candidato radical que compitió (y perdió) contra el peronista Carlos Saúl Menem. Participaron Charly García, Los Pericos, Spinetta, entre otros.

En 1973 se realizó el Festival del Triunfo Peronista para celebrar la presidencia de Héctor Cámpora. Participaron León Gieco, Pescado Rabioso, Sui Generis, Litto Nebbia, Pappo, Aquelarre, Color Humano, Raúl Porchetto, y muchos más.

Más acá en el tiempo es muy recordada la militancia kirchnerista de La Mancha de Rolando, que hasta llego a invitar al escenario al entonces vicepresidente Amado Boudou.

El que pegó más vueltas que político que rosquea en la previa del cierre de listas probablemente fue Charly, que en junio de 1999, diez años después de tocar para Angeloz, se reunió con Menem en la quinta de Olivos. El recordado encuentro derivó en un disco en vivo que tuvo poca circulacion: Charly & Charly – En vivo en Olivos. Eran épocas de Say No More, la estética con rasgos fascistas más heredera de The Wall que de Hitler, una tontera de Charly que no dañó a nadie (después de todo, García no firmaba decretos) pero que recibió alguna que otra crítica y también le sirvió para cosechar una nueva generación de fans.