Cuerpo a cuerpo | Comunidades kollas salteñas se organizan para para defender su territorio de los incendios

Foto: Alejandro Espeche / Greenpeace

Mujeres y hombres se convirtieron en combatientes de incendios para defender del fuego a una porción de Selva de Yungas que antes lograron resguardar de las ambiciones de los madereros y de un proyecto de gasoducto.

La organización ambientalista Greenpeace documentó los incendios que se dan en la Selva de Yungas y colaboró con las comunidades en la defensa del territorio. Una de sus integrantes, Noemí Cruz, redactó una breve crónica de lo que está ocurriendo en el lugar y que fue publicada en el sitio de la organización.

“La Selva de Yungas cerca de Orán, al norte de Salta, está hoy cubierta de humo, fuego y cenizas, devorada por el avance de las llamas que, favorecidas por la sequía, se vuelven incontrolables (…) A pocos kilómetros de los incendios, las comunidades Kollas de Tinkunaku se organizan para defender su territorio, azotado por los incendios. Los acompañamos en sus campamentos en Playa Seca, los vimos regresar exhaustos, mientras aguardaban el apoyo externo, que llegó entrada la noche. Jóvenes, mujeres y hombres, ancianos convertidos en combatientes de incendios para defender está hermosa porción de Selva de Yungas, que hace años lograron resguardar de las ambición de los madereros y el proyecto de un gasoducto. Son ejemplo de lucha y compromiso, Persisten como la selva, confiando en que la Pachamama nos enviará la lluvia reparadora” son algunos de los párrafos del texto publicado.

Al final de la crónica, el escrito pide que los gobiernos provinciales y nacional realicen el máximo esfuerzo y prioricen recursos para acabar con el fuego lo antes posible. “Es necesario ampliar los fondos e infraestructuras para mejorar la prevención y lucha contra los incendios forestales. El 95% se producen por causas humanas: accidente, negligencia e intencionalidad. Necesitamos que se penalicen, tanto los incendios como los desmontes. Destruir bosques es un crimen” finaliza el escrito.

Foto: Alejandro Espeche / Greenpeace