Cuatro salteños entre los más de 350 civiles muertos | Cuando militares bombardearon Plaza de Mayo para matar a Perón

Ocurrió un día como hoy del año 1955. Los y las salteñas muertas fueron un granadero, dos maestras que habían viajado a Buenos Aires y otro que trabajaba en esa ciudad y que al momento de los ataques salía del subte.

Un día como hoy de hace 67 años, la Aviación Naval y parte de la Fuerza Aérea se sublevaban contra el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón y bombardearon la Plaza de Mayo con cerca de 14 toneladas de bombas que dejaron más de 350 muertos y 2.000 heridos.

Un año antes, el peronismo había triunfado en elecciones que se celebraron para elegir vicepresidente para cubrir la vacante que se había generado en el cargo tras la muerte de Hortensio Quijano. La situación era compleja: por un lado crecía un frente opositor compuesto por la Iglesia católica, la Sociedad Rural y sectores de las Fuerzas Armadas, principalmente la Marina; pero por otro los resultados electorales mostraban que el peronismo se imponía con el 62,54% de los votos y quedaba claro que Perón no podría ser derrotado en las urnas.

La grieta era clara y distintos hechos de ese año lo confirmaban. En abril del 55, unos 200 mil católicos se movilizaron a Plaza Mayo en el marco de la celebración de Corpus Christi, un hecho político que entusiasmó a los golpistas que concluyeron que se podían deshacer del «tirano». Durante la concentración católica se quemó una bandera argentina y el gobierno decidió que la insignia patria fuese «desagraviada» el 16 de junio con una parada militar en Plaza de Mayo. En aquel jueves nublado y frío, una multitud contemplaba el desfile militar cuando a las 12.40, el cielo se vio surcado por 40 aviones de la Aviación naval y de la Fuerza Aérea que comenzaron a dejar caer bombas sobre la Plaza de Mayo y la Casa Rosada.

Los aparatos llevaban dibujados en su fuselaje la insignia «Cristo Vence», y en la primera de sus oleadas, una de las bombas impactó de lleno contra un trolebús repleto de pasajeros. El bombardeo cesó a las 17.40 y los atacantes huyeron a Uruguay, donde fueron recibidos por el presidente Luis Batlle, que les concedió asilo político.

Se trató de un hecho sólo comparable al bombardeo de la ciudad española de Guernica durante la guerra civil en ese país. Aquel día más de 350 argentinos civiles perdieron la vida. Entre los identificados había cuatro salteños que hoy fueron reseñados por un excelente informe de la periodista Analía Brizuela en un artículo publicado en la sección local del diario Página 12.

Uno de ellos era el granadero Mario Benito Díaz, un joven nacido en Metán y que aquel 16 de junio de 1955 tenía 21 años y fue uno de los muchos granaderos que defendían al presidente constitucional de los argentinos ante el ataque de los golpistas. Mario Benito terminó con heridas graves e internado en el Hospital Ramos Mejía, según relató a la periodista mencionada un ex granadero que fue compañero del salteño en aquel entonces. Brizuela también recogió testimonios del entorno familiar de Benito Díaz. “¿Por qué quiso ser granadero?”, preguntó la cronista durante la entrevista. “Su sueño era ser granadero y custodiar a Perón, las dos cosas”. Muy jovencito participó en la Juventud Peronista de Metán. “Era el presidente”, contó la hermana Emma que tenía 15 años cuando Mario murió.

Los familiares relataron que las noticias de aquel mes de junio de 1955 fueron seguidas a través de la radio, por los telegramas que llegaban a la Estación Metán y por teléfono. “Cuando se enteraron que él pedía verlas, la hermana mayor y su madre no dudaron en subir al tren rumbo a Buenos Aires. Recibieron la noticia por Dean Fúnes (Córdoba) en un escueto telegrama: ‘La Patria perdió a un soldado y una madre perdió un hijo’, resalta la nota citada.

“En Metán, a 140 kilómetros al sur de la Capital salteña, está el barrio Granadero Díaz, la plaza principal tiene placas en su memoria, un grupo de granaderos clase 1934 (como Mario) visitaron el pueblo en 2008, y el Concejo Deliberante declaró su tumba patrimonio. Sin embargo, todavía la mayoría de sus habitantes no sabe cómo murió ni los ideales que defendió”, resalta la nota de Brizuela quien luego recuerda que el nombre Orona apareció en un proyecto de resolución que presentara el entonces diputado nacional Jorge Vilariño en 2008.

Emma Nelly (quien sostiene la foto de su hermano, el granadero Mario Díaz) junto a su prima hermana Alicia Martín. Foto: Página 12.

Las otras víctimas salteñas son mujeres: Viola Sara Bun y Pilar Inés Amezua. Ambas eran salteñas de 28 años, amigas que habían egresado de la Escuela Normal y que estaban en Buenos Aires desde marzo de ese año cursando materias en el Instituto de la Nutrición, cerca de la Facultad de Medicina.

Para recrear la historia de estas mujeres, Analía Brizuela contactó al historiador bonaerense Héctor Daniel D’Arriba quien realiza una investigación sobre los muertos en Plaza de Mayo durante el siglo XX y que por supuesto incluye el bombardeo del 16 de junio de 1955. D’Arriba habló de las maestras salteñas Viola Sara Bun y Pilar Inés Amezua. “Intenté obtener información contactando a los directivos de la Escuela Normal de Salta. Me mandaron un mensaje ‘estamos ocupados’ y me dijeron que ya iban a abrir el archivo. Nunca me enviaron información”, declaró a la cronista que también se conectó con la institución a través del director del nivel secundario.

“Desconocía por completo la historia de las maestras que egresaron de allí. Lo mismo el director del nivel terciario. Pero cuando la periodista revisó entre las placas que se encuentran en las paredes de la entrada principal del establecimiento, encontró en una de ellas el nombre de Néstor Bun. Él era uno de los hermanos de Viola Sara. El mediodía del bombardeo, salieron de la residencia donde se alojaban rumbo a Plaza de Mayo. Néstor trabajaba en una compañía de seguros ubicada por entonces, en la calle Bolívar y la Avenida Hipólito Yrigoyen. Buscaban un permiso escrito por su puño y letra, para que las religiosas de la residencia Santa Felicitas las dejaran salir a conocer la ciudad. Ese testimonio lo publicó Salta/12 en 2021 (https://www.pagina12.com.ar/348572-los-saltenos-olvidados-en-plaza-de-mayo)” destaca el escrito.

Según la reconstrucción realizada, el hermano de la maestra las encontró horas más tarde en la morgue del Hospital Argerich. “Una ráfaga de metralla de la marina terminó con sus vidas ‘cuando subían alegremente las escaleras del subte (el A en Plaza de Mayo), ignorando que agazapada, las esperaba la muerte’” resalta el informe.

Fotos de las maestras publicadas por el diario El Tribuno en 1955. Foto: Página 12.