Nadie dudaba de su triunfo hoy. Todos se preguntaban a cuánto estiraría la diferencia lograda en las PASO. La misma fue de 27 puntos y coronan un proceso iniciado en el 2015 donde siempre mejoró su performance electoral.

Gustavo Sáenz vive literalmente su momento de gloria. Esos instantes en donde miles de salteños lo consideran eso que él siempre pensó de sí mismo: un hombre que podía hacer historia accediendo al exclusivo panteón de los gobernadores elegidos por el voto popular siendo el sexto mandatario desde el retorno de la democracia hace 36 años. Su nombre se suma ahora a los cinco que lo antecedieron: Roberto Romero, Hernán Cornejo, Augusto Ulloa, Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey.

Los números son elocuentes: sus 376.285 votos representaron casi el 54% en la provincia, 27 puntos por encima de su inmediato competidor: Sergio Leavy quien llegó al 26% del electorado producto de las 182.172 voluntades cosechadas. Más atrás se ubicó Olmedo con el 15,39%. Muchísimo más atrás Pablo López de la izquierda y Elia Fernández del Frente Grande.

Los impresionantes números de Gustavo Sáenz están lejos de explicarse exclusivamente por el armado provincial y la prolija campaña electoral ejecutada en estos meses. Eso explica mucho, pero no todo. Gustavo Sáenz es un dirigente que desde el año 2015, cuando ganó la intendencia, no deja de superar sus propias marcas. Veamos: en mayo del 2015 cosechó 116.000 votos en Capital, 3.000 más de los logrados por Urtubey en el mismo distrito en la elección donde se impuso cómodamente a Juan Carlos Romero.

Meses después – ya como candidato a vicepresidente de Sergio Massa – los números se incrementaron. Resulta difícil precisar cuántos votos eran de Sergio Massa y cuantos iban de Gustavo Sáenz al primero; pero lo cierto es que con Sáenz en la fórmula hubo 130.531 capitalinos (41,29%) que optaron por Massa – Sáenz sobre un total de 236.130 (34%) cosechados en toda la provincia. Los números se incrementaron aún más en las PASO provinciales del 6 de octubre: la candidatura a gobernador del actual intendente de la ciudad se alzó con 291.774 (42,83%) de los votos provinciales y un impresionante 53,47% en la Capital que eran producto de los 157.463 sufragios.

Hoy los números volvieron a incrementarse: la cosecha provincial – como dijimos – ascendió a 376.285 votos (54%) y de ese total 188.965 (62,54%) provinieron de la ciudad capital. Indudablemente que el armado político y la prolija campaña electoral explica el fenómeno. También habrá incidido la deslucida campaña de Sergio Leavy; no resulta menos cierto que el capitalino ha valorado positivamente sus cuatro años de gestión en la ciudad.

No obstante, hay un plus que corresponde al propio Sáenz y es intransferible a todos los que trabajaron con él y para él. Hablamos de su carisma, de esa condición que en más de una oportunidad lo mostró como dueño de fortalezas fuera de lo común que le permitieron sobrellevar situaciones traumáticas como la derrota electoral del 2013 con el Partido Obrero. Sáenz, en definitiva, tiene ese “no sé qué” del que son dueños aquellos cuyo deseo de ganar es mucho más fuerte que el temor a perder. Eso parece ser lo que Gustavo Sáenz siempre supo de él y eso es lo que la gente ahora reconoce en él. Justamente por ello, Gustavo Sáenz vive tiempos de gloria.