Fue durante una reunión del entonces ministro de Economía y los gobernadores.

A fines de octubre de 2001 la situación económica del país era crítica. A poco menos de dos meses de que todo saltara por los aires, las discusiones entre el gobierno de la Alianza y la oposición peronista eran feroces. Todos estaban nerviosos por la difícil crisis que se atravesaba y hacía tambalear la gestión de Fernando de la Rúa.

El 25 de octubre de 2001, el ministro de Economía, Domingo Cavallo, se reunió con gobernadores peronistas. El funcionario había asistido al séptimo piso del Consejo Federal de Inversiones con una sola premisa: presentar un ofrecimiento «innegociable» a los mandatarios por la coparticipación federal.

Las reuniones entre los gobernadores y Cavallo no habían sido buenas. Pocos meses antes, en julio de 2001, el ministro se había cruzado con el mandatario bonaerense Carlos Ruckauf, quien se había retirado ofendido por las palabras que el funcionario de la Alianza le había dedicado («vos callate, que tu provincia está quebrada»).

En octubre, las cosas no estaban mejor. Durante la reunión en el Consejo Federal, Cavallo se cruzó con el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá. «Tenemos que pagarle a los jubilados y empleados, necesitamos que nos respeten el piso de coparticipación», había dicho el puntano. «No hay más plata», había respondido Cavallo. «Dinero hay, prefieren satisfacer a los acreedores externos», devolvía el gobernador.

El cruce entre Cavallo y Rodriguez Saá no fue el más caliente de aquella tarde. Habían pasado pocos días de las elecciones legislativas y el peronismo estaba con mayor fuerza.

La tapa del diario Clarín del 26 de octubre de 2001.

«Cuando ya habían transcurrido más de tres horas en el CFI, la polémica pareció salirse de los carriles», informaba el diario Río Negro por aquellas horas. «El gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, embistió contra Cavallo -agregaba-. Kirchner lo calificó de ‘mentiroso’ y el ministro le respondió a los gritos que era un ‘irresponsable’. Ambos se levantaron abruptamente y el puntano Rodríguez Saá se interpuso para evitar que las cosas pasaran a mayores».

Tras el breve altercado, Ruckauf salió en defensa del gobernador de Santa Cruz y sólo el chaqueño Angel Rozas intentó defender la postura de Cavallo. El resto de los gobernadores de la Alianza se mantuvieron en silencio. El apoyo al gobierno era cada vez más débil.

«Se incendia el país, no hay nada que hablar. Los peronistas en cualquier momento se retiran», aseguraba una fuente durante aquella reunión. Faltaba poco para que el vaticinio se cumpliera.