La pérdida de poder de compra hizo que el consumo caiga y que, por lo tanto, las personas se vean obligadas a ir a comedores y comprar cosas “sueltas”.

No es ninguna novedad la crisis económica y social que atraviesa el país en el último año de la gestión de Mauricio Macri. Pero sí es un factor a describir el cambio de consumo ante la escalada inflacionaria en productos de primera necesidad y la pérdida de poder adquisitivo de quienes aún perciben ingresos fijos.

“Hoy a los comedores van los chicos pero también los padres y los abuelos”, aseguró Federico Maigua, el titular del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) respecto al impacto en las zonas periféricas de Salta.

Otro de los rasgos que señalan desde el Isepci es que, según los almaceneros, los clientes compran “por monto” más que por cantidad por lo que empezaron a vender productos sueltos. Es decir, es más común pedir ‘tantos pesos de harina’ que por kilo.

“La gente cambió el consumo y, en algunos casos, ya no comen lo que pueden cocinar sino lo que les ofrece el merendero”, explicó Maigua, según informó El Tribuno. Al mismo tiempo, indicó que un gran porcentaje de niños tienen malnutrición.