El Secretario General de ADIUNSA habló con Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5) sobre lo ocurrido ayer en la Universidad Nacional de Salta: relajamiento y peligroso unipersonalismo.

Primero fueron rumores; luego llegó la confirmación pasadas las 22 horas: personal de la universidad dieron positivos de COVID 19. Una situación que no podía descartarse dada la situación que se vive en el país y en la provincia, pero que igualmente afectó a la comunidad universitaria y deslizó a los que forman parte de ella a preguntarse sobre los manejos que se viene desplegando desde la conducción de la casa de altos estudios. Diego Maita – secretario general del gremio de los docenes e investigadores universitarios – dialogó al respecto.

“Nos generó mucha preocupación, sobre todo porque la conducción no estuvo a la altura de las circunstancias para comunicar y llevar algún mensaje a toda la comunidad. Lo vivimos con mucho estrés porque desde las 16 o 17 horas muchos compañeras y compañeros empezaron a hacer consultas y lo peor que se pudo hacer es entrar en el juego de los rumores. Entonces sacamos un comunicado advirtiendo sobre ello y pidiendo precisiones. Recién a las 22 horas nos compartieron una resolución de la Facultad de Económicas que estaba escaneada a las 20,56. Ahí pudimos comunicar lo que había pasado. Esto nos plantea – en una magnitud diferente a la que estábamos desde marzo – nuevos desafíos. La universidad siempre se jacto de ser súper democrática en el marco del cogobierno y creo que hacia allí debemos encaminarnos”, manifestó.

Consultado si observó simetrías entre la conducta de las autoridades universitarias y gobiernos que emplean la cuarentena para acondicionar el escenario para cuando llegue el momento, aunque todo termine por sorprenderlos, Maita respondió: “Se avanzó en muchas de nuestras dependencias – seis facultades, cuatro sedes regionales, dos institutos de educación media y varios de investigación – en protocolos particulares. Hubo algún protocolo marco que sacó la universidad y un Comité de Emergencia a nivel nacional, pero también es cierto que llegamos a situaciones como la que denunció el gremio del personal no docente: unidades académicas como la de ingeniería o las sedes de Tartagal y Orán sin protocolos al día de la fecha”, sentenció.

También reparó en otra cuestión: el relajamiento. “Cada vez se veían más y más vehículos en la playa de estacionamiento de la U.N.Sa. lo cual lleva a preguntarse si hay tanto trabajo esencial o la universidad se relajó en esta suerte de soberbia que es un estilo propio de la conducción del rector Víctor Claros. Ahí está el problema. Sabemos que es inevitable, que hay una tendencia hasta demográfica que lo complica, pero si vos pones el mejor esfuerzo eso demora en llegar o cuando llega es menos virulento”, advirtió el gremialista.

Maita ejemplificó tal soberbia de dos modos: la exclusión de las representaciones gremiales de la U.N.Sa. del Comité de Emergencia de la institución y una toma de decisiones unipersonal del rector a la hora de evaluar qué hacer con los consejos que recibe del mismo comité. Sobre esto último dijo: “al menos en el ámbito de la universidad el comando político es ejercido a modo unipersonal por el rector Víctor Hugo Claros”; con respecto a lo primero, recordó que la exclusión de los gremios del comité podría atribuirse a que el “rector es muy caprichoso, de no querer entrar en ámbitos de debate porque sabe que pierde cuando hay debate. Se trata de algo incoherente porque a nivel nacional el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) conformó un Comité de Emergencia donde estamos los sindicatos. A nivel local no se replica esa experiencia”, lamentó.