Confirmado: vivimos en la edad media | El arzobispado de Salta designó a dos curas para hacer exorcismos

Uno de los designados fue denunciado por violencia de género en el escándalo que sacudió meses atrás a la iglesia católica salteña luego de que se conocieran los testimonios de las monjas carmelitas.

La Arquidiócesis de Salta, mediante un comunicado que lleva la firma del arzobispo Mario Antonio Cargnello, conformó el Ministerio del Exorcista. Loyola Pinto y de Sancristóval y de Héctor Fernando Campero, se encargarán de “liberar” a las personas que lo necesiten de “manifestaciones del demonio”.

Más adelante en el texto indican que se trata de un “tema de mucha reserva”. “El demonio sigue empeñado en alejar a las almas de Dios, invitándolas, a través de la tentación, a pecar. Por eso podemos afirmar que ese es el peor de los males y causa de tantos otros. A esto se lo suele denominar, ´acción ordinaria del demonio’”, señala el comunicado oficial.

Además explicitan que la intervención de los sacerdotes será requerida en situaciones en las que “el Demonio puede actuar de forma extraordinaria a través de la infección de lugares, la vejación a personas y la más extrema, que es la posesión. Se le llama extraordinaria, no solo por sus manifestaciones externas, sino por su poca frecuencia”.

El comunicado oficial del Arzobispado por la designación de los exorcistas explica que, “con el mandato de Cristo, la Iglesia, mediante el Ministerio del Exorcista, tiene el poder de expulsar los demonios de una persona poseída realizando el rito del exorcismo. Nada hay que temer con la presencia de Dios, que con su resurrección ha vencido a la muerte y al pecado”. Las ceremonias de exorcismo no son públicas.

Un dato no menor es que este anuncio se da poco tiempo después del escándalo que involucró a uno de los ahora nombrados como exorcistas: Loyola Pinto, quien fue acusado por las monjas del Monasterio San Bernardo por violencia de género y económica. En dicha denuncia también están involucrados el propio arzobispo Cargnello; Lucio Ajaya, sacerdote ayudante en la Catedral, y el visitador Martín de Elizalde.

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