Columna de Laura Postiglione | Sobre el suicidio femicida y la necesidad de penalizarlo

Esta semana, la columnista de género del programa CUARTO OSCURO (FM La Cuerda 104.5) trajo a colación un tema poco debatido pero muy presente en los casos más extremos de violencia de género. Hizo hincapié en la necesidad de trabajar en una legislación adecuada para estas situaciones.

Al inicio de su intervención, la abogada especificó que los denominados suicidios femicidas suelen estar muy vinculados a los casos de violencia sexual. Si bien su denominación implica a las víctimas de violencia de género que deciden quitarse la vida, es muy frecuente hallar rastros de violencia sexual en esas historias.

«En varios casos lo que sucede es que esa vulnerabilidad de las víctimas se agrava por la inacción del Estado; ya sea porque no le toman la denuncia o porque no hay protección y muchas otras situaciones de las que ya hemos hablado», acotó la columnista.

Luego especificó que en Latinoamérica el único país que tiene legislado este tipo de suicidios es El Salvador. «Allá hay una situación muy crítica de violencia hacia las mujeres, exacerbada por situaciones de mafias y pandillas», comentó. En tanto que en Argentina, el artículo 83 del código penal contempla la inducción al suicidio, pero no hace referencia a la violencia de género.

«Hay varios proyectos en el país y sería interesante que se incorpore. Por ejemplo MuMalá incorporó en sus registros la cifra de suicidios femicidas con tres modalidades: el suicido con antecedentes de violencia de género crónica; el suicido con antecedentes de abuso sexual; y el suicido por inducción a la prostitución o trata de personas», enumeró Postiglione. Además señaló que la Defensoría del Pueblo de la Nación también incorporó el término, cuando indicó que en 2015 hubo 5 suicidios femicidas de 280 casos registrados en Argentina.

Más adelante la columnista recordó dos casos emblemáticos acaecidos recientemente en el país. En Tucumán, en 2019, «una joven de 22 años se quitó la vida tras haber sido víctima de abuso sexual por parte de tres personas que habían recuperado su libertad». Otro caso es el de Noelia Sosa, en 2022, que se suicidó luego de acudir a una comisaría y que no le tomaran la denuncia. «Ella sufría violencia de manera sistemática por parte de su pareja, pero en la comisaría le pusieron varias excusas para no tomarle la denuncia».

«Es importante tener en cuenta esto porque muchas veces el caso se cierra como un simple suicidio y no se investiga mucho más allá. Entonces estaría bueno, en estos casos donde hay antecedentes de violencia o abuso, que se trabaje en base a una presunción  de un suicidio femicida», acotó.