Una de las personas que sostienen con mayor contundencia la teoría de suicidio es el técnico informático que se encuentra procesado como cómplice de su muerte, ya que le prestó el arma con la que se realizó el disparo.

En una entrevista, Lagomarsino se mostró satisfecho por la decisión de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, de revisar el peritaje realizado por Gendarmería. «Finalmente se está haciendo lo que pedimos hace casi tres años», señaló en declaraciones radiales. Además, Lagomarsino se mostró confiado en que si se revisa la actuación de Gendarmería la causa por el homicidio «se cae» y, según él, «La familia de Nisman le tiene un cagazo tremendo a la verdad. Los que hablan de homicidio no quieren que se toque. Es como cuando tenés algo que está roto y sabés que si lo tocás se cae», añadió.

Desde la perspectiva de Lagomarsino, Gendarmería debió haber realizado el peritaje junto a las otras entidades que habían participado de la investigación, es decir, el Cuerpo Médico Forense y la Policía Federal. Sin embargo, «decidieron no llamar a las otras partes», sostuvo en diálogo con el programa El Fin de la Metáfora, de Radio 10.

«Si esto hubiera ocurrido hace tres años, la causa estaba terminada ya. Gendarmería no podría haber hecho el papelón que hizo con esta causa, Gendarmería no podría haber dicho lo que dijo, porque del otro lado había gente que sabía del tema. Gente que hubiera dicho: ‘Esto que hay acá no son golpes'».

Con el correr de la charla, el experto informático afirmó que la causa Nisman no es lo peor que le sucedió en la vida. «Lo peor fue cuando casi se muere mi hija», recordó. Sin embargo, se refirió a las repercusiones que tuvo en su vida y en la de su entorno: «Es una tortura. Todos los putos días de mi vida me levanto pensando en Nisman. A mi hermano lo echaron de un laboratorio por ser mi hermano», indicó.