Tras una inspección realizada determinaron que son “considerados en situación de riesgo por el coronavirus”. Días atrás presos emitieron un comunicado denunciando los peligros a los que están expuestos.

Una cárcel al borde del colapso debería ser al menos motivo de preocupación por parte de las autoridades. Mucho más en una etapa de pandemia como la que atravesamos.

Días atrás los reclusos de Unidad Carcelaria N°1, ubicada en Villa Las Rosas, en la capital salteña, emitieron un video/comunicado dirigido al presidente Alberto Fernández en el que advertían serias irregularidades en cuanto a la higiene del lugar. “Yo prefiero morir a los tiros acá y no encerrado a través de ese virus que no podemos ver”, aseguró un recluso.

El temor de los presos es que, si el virus llega a ingresar a la prisión, pueda desatarse una catástrofe. Incluso con las medidas dispuestas la semana pasada cuando se habló de un caso sospechoso y activaron medidas preventivas. Dispusieron por ejemplo que sólo ingresarían de visita los familiares directos de internos del penal, de a una persona por vez y se excluiría a la población en riesgo de contagio.

Pasaron los días y la situación de tensión no parecía mejorar. Al punto que el procurador general de la Provincia, Abel Cornejo, pidió que se hiciera una inspección en la cárcel. Asistió el fiscal penal 6, Marcos Ezequiel Molinati, quien recorrió ayer viernes las instalaciones del penal. Lo que constató no deja muy tranquilos a los internos, seguramente. Hay al menos 119 reclusos “considerados en situación de riesgo por el coronavirus”, informaron desde el Ministerio Público Fiscal de Salta.

Según detallaron, hay ciertas medidas sanitarias que están siendo tomadas al respecto. Por ejemplo, aislaron a los internos mayores de 60 años. Instalarán dentro del penal un pabellón médico, aislado del resto de los pabellones, para eventuales cuarentenas o atenciones a los reclusos. Además el personal penitenciario, aseguran, “fue preparado para la contingencia y utiliza barbijo y guantes”.