Brigadistas con bases en el interior de Salta | Lo que debemos aprender de los incendios forestales

Leónidas Lizarraga es ingeniero en Recursos Naturales. Asegura que la combinación cambio climático, sequías, cultura del fuego e impericia explican los incendios y pide revisar hábitos para prevenirlos y combatirlos el futuro.

Fue hace unos días en el programa CUARTO OSCURO que se emite por FM La Cuerda (104.5). Allí Lizarraga que es ingeniero en Recursos Naturales de Parques Nacionales de Salta fue consultado sobre lo ocurrido con los incendios forestales en la provincia. “Estamos viviendo tiempos de cambios que empezaron a evidenciarse más desde el 2020. Un ciclo de sequía que es consecuencia del cambio climático; esto sumado a la ‘cultura del fuego’ que hay sobre todo en el norte al utilizarlo como una herramienta torna una situación bastante compleja” dijo a modo de introducción el ingeniero.

Puesto a opinar si la denominada “cultura del fuego” es algo que debe condenarse a secas o matizarla según las condiciones en las que se desarrollan ciertas sociedades, Lizarraga aseguró que “ese punto se debe trabajar y también repensar las estrategias de abordaje en el combate del incendio. Desde San Pedro de Jujuy hacia el norte de Salta la gente muchas veces no tiene acceso al servicio de recolección de residuos y por lo tanto quema la basura; gente que planta caña cosecha con fuego; los cazadores y pescadores prenden fuego; la misma Vialidad tienen las banquinas con fuego. En este contexto de sequía una de los ambientes más amenazados del país es el norte. Es totalmente válida la condena, pero quiero creer que no se hace a propósito sino que la situación se fue agravando por estos cambios en el clima que mencionamos” declaró.

Quien también se especializa en monitorear incendios por imágenes satelitales destacó que lo ocurrido este año fue gravisismo, pero que hubo momentos aún peores: “ayer estuve viendo los datos de un producto que se llama ‘focos de calor’ – puntos indicadores de incendios – y la verdad que este año fue complejo, pero fue peor en el 2013 cuando se incendiaron en Salta más de 200 mil hectáreas. Ahora estamos cerca de unas 150 mil en todo el territorio” recordó.

Consultado sobre el tiempo que tarda la naturaleza para recuperar lo que el fuego se devoró, Lizarraga manifestó: “supongamos que tenemos una selva que nunca se incendió. Por lo general se queman las hojas secas que están en el piso, las bases de otros árboles y otros árboles secos se queman completos. Ahora, si el incendio se repite al año o dos, en los agujeritos que quedaron de los árboles muertos comenzó a crecer pasto que es más combustible para el fuego. Entonces, con un lugar que no se quemó nunca si se incendia se puede recuperar en un plazo de 5 o 10 años; pero un lugar en donde el fuego es recurrente el plazo de recuperación es de unos 50 años” advirtió.

Consultado también sobre si los funcionarios son conscientes de la gravedad de la situación y a partir de ello se actúa en consecuencia, el especialista remarco la necesidad de articular lo que se sabe por medio de las investigaciones y lo que se hace a partir de la gestión para lo cual se requiere también que quienes investigan puedan transmitir mejor sus conocimientos técnicos para diseñar modos de intervención.

“Las condiciones para que esto ocurra están – cambio climático + cultura de fuego – y van a seguir estando. Esto en algún momento va a dejar de tener consecuencias solo en el ambiente, los animales o las plantas, sino también en la salud humana. Por eso es responsabilidad de todos” remarcó. Por los motivos expuestos Lizarraga recomendó algunos puntos para el futuro inmediato debe ejecutarse “cambios a nivel institucional y territorial. Una de las claves para combatir los incendios es atacarlos tempranamente. Por eso creo que tener brigadas en departamentos como San Martín, Orán, Rivadavia o Anta que son los lugares donde más se producen fuegos es fundamental”, concluyó.