Desde el Sindicato aseguran que las empresas no cedieron a los reclamos por la compra de insumos mínimos requeridos para el desempeño de sus trabajos en tiempos de pandemia. En la provincia hay 31 bodegas.

Durante las últimas semanas publicamos un par de notas relacionadas al reclamo que llevan adelante los afiliados al Sindicato de Empleados y Obreros Vitivinícolas (SOEVA). El mismo apunta a que si bien el rubro, a pesar de la cuarentena, debe seguir produciendo por considerarse el vino un alimento, los trabajadores no cuentan con las medidas mínimas de seguridad para desempeñan su labor en estos momentos.

Nelson López, secretario general de SOEVA, comentó a CUARTO que el pedido que realizaron ya hace un par de semanas a las empresas salteñas encargadas de producir vino es tan simple como la entrega de barbijos, guantes y antiparras de seguridad, además de que se respete el protocolo de la distancia entre personas para evitar los contagios y la propagación del virus en el ámbito laboral. “Anduve por distintas fincas y empresas, y lamentablemente las condiciones de seguridad para los trabajadores no se están dando”, asegura López, quien además apunta: “esto es lo que estamos denunciando en todo lado, porque a nivel nacional pasa lo mismo, en Mendoza, en San Juan”. Ante esta situación, si bien analizaron una medida de fuerza como el paro, la amenaza de despidos o represalias hace que muchos trabajadores desistan de tomar esta opción.

En la provincia de Salta tenemos 31 bodegas y alrededor de 2500 trabajadores en la jurisdicción que abarca Payogasta, Molinos, Cachi, San Carlos, Angastaco, Animaná, Cafayate y Santa María. El sueldo básico promedio de los trabajadores ronda los 20 mil pesos al mes. Y las condiciones laborales no son las óptimas, incluso por fuera de la pandemia que ahora aqueja a la humanidad y lo único que ha hecho es sacar a flote muchas de las situaciones insalubres en las que se desempeñan miles de trabajadores en la provincia, y no sólo del rubro vitivinícola, sino también como ya lo señalaron los del azúcar en su debido momento.

Casi ninguna de las empresas del vino, a pesar de que en los últimos años incrementaron sus ingresos, según comenta López, ha sido capaz de dar una respuesta a los reclamos por condiciones mínimas de seguridad a sus empleados. Todas las respuestas son evasivas o directamente no hay respuestas. Si pocas empresas se comprometieron de palabra a brindarles estos elementos de seguridad a los trabajadores, hasta ahora las promesas no fueron concretadas.

También desde SOEVA aquejan que carecen de respuesta por parte del gobierno, pues en la Secretaría de Trabajo no les contestan el teléfono “porque están en cuarentena”. Incluso presentaron un comunicado al comité de emergencia sanitaria de Cafayate, que está compuesto por funcionarios municipales como el intendente Fernando Almeda, miembros de la Policía y del sistema de Salud de Salta. Tampoco recibieron el apoyo que reclaman.