Banco Social de Microcréditos | La propuesta de Emiliano Estrada para miles de emprendedores salteños

El precandidato a diputado nacional cerró su campaña en zona sudeste, una de las que concentra la mayor cantidad de emprendedores sociales. En su último libro habló de cómo jerarquizarlos en una provincia con altos índices de trabajo informal.

“Salta productiva” es el título del libro que el economista Emiliano Estrada publicó hace poco más de un mes. Allí repasa la historia de la región, compara modelos productivos, realiza una radiografía de la matriz productiva salteña y propone rumbos para encarar los problemas de una provincia con límites estructurales evidentes.

En el capítulo «Caracterización socioeconómica y productiva» (pág. 115-119), Estrada pincela esa realidad provincial cuyo Producto Bruto Geográfico – con datos actualizados al 2015 – representa sólo el 1,4% del PBI de la Argentina y con exportaciones que suponen solo el 1,5% del total nacional. “En valores, las exportaciones sumaron en el año 2019 un total de 993 millones de dólares, ubicándose en el puesto 10° entre las provincias argentinas y presentando una escasa diversificación tanto en destinos como en productos”, asegura.

Ese es el marco de una realidad social preocupante. Recurriendo a estimaciones de ABECEB antes de la pandemia en base a los datos de la EPH y según la distribución de la población urbana por Nivel Socio Económico: Estrada precisó que el 3,7% de la población corresponde a un nivel socioeconómico medio alto; un 14,5% a un nivel medio; 28, 5% a medio bajo; 34, 8% a un nivel bajo superior; 16, 7% a bajo inferior; y 1,9% a un nivel marginal.

Los indicadores sociales muestran un fuerte rezago de la Provincia, y del NOA en general, en relación al promedio del país y por supuesto incluye al nivel de ingresos, “denotando falencias arraigadas en la propia estructura económica que fueron desarrollándose a lo largo de décadas y que requieren una acción decidida y coordinada de los sectores público y privado en pos de lograr una convergencia de los niveles de desarrollo a los del resto del país”, destaca en el capítulo de su libro.

La vieja pregunta: ¿por qué?

Lo descripto, según Estrada, obedece a una concepción de país que tendió a concentrar el manejo de los recursos en la región central, priorizando sus objetivos, con escaso conocimiento de la problemática y las necesidades de cada distrito. “Por este motivo, creemos relevante una mayor coordinación entre los niveles municipal, provincial y nacional, tendiendo a un federalismo más inclusivo donde los distritos subnacionales puedan avanzar efectivamente en los proyectos y obras de infraestructura requeridos para superar los obstáculos estructurales al desarrollo”.

En ese marco dedica parte del capítulo a señalar los principales sectores de la economía salteña (pág. 124-131) a la que considera diversificada, pero con límites para generar más inversiones, desarrollo de conocimiento, tecnología y mayor incorporación de mano de obra. A ello le sigue el capítulo en donde plantea “Algunos aportes al desarrollo de Salta” (135-147). Entre ellos menciona políticas de “Descentralización”, “Nueva oferta turística”, “Parques Industriales”, “Polo tecnológico”, “Mercados concentradores”, “Frigoríficos”, o “Banco Social de Microcréditos”.

Para el autor, lo último es clave en una provincia que debe mejorar las condiciones de miles de trabajadoras y trabajadores que excluidos del mercado laboral clásico se las ingenió para para garantizarse ingresos. Ir al auxilio de ese sector clave y numeroso pero poco institucionalizado, es el objetivo del Banco Social de Microcréditos: “Para que puedan acceder a financiamiento a menores costos y a su vez los individuos tengan alternativas de ahorro en pesos más simples y ‘amigables’”.

Tras precisar que la microempresa –generalmente informal– cuenta con un gran número de emprendedores cuentapropistas sin acceso al financiamiento, destaca lo siguiente: en nuestra región los emprendedores son más jóvenes que la media Nacional (31–44); el 57% pertenecen a niveles socioeconómicos bajos (datos actualizados al 2012); posee un nivel promedio de ingresos de $2.900 –siempre a valores de 2012– contra los $4.900 a nivel nacional; el 60% tienen al emprendimiento como ingreso principal; mientras “el 80% de los emprendimientos se lleva a cabo con otras personas, por lo que –si bien en condiciones de informalidad– es un gran generador de empleo”.

No obstante, remarca Estrada, sólo el 18% de los emprendimientos a nivel nacional arranca con préstamos o créditos. “Es decir que la necesidad de contar con un Banco de Microcréditos que cubra las necesidades latentes resulta fundamental para mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables”, sentencia.

Sobre cómo hacerlo

Financiar al sector con tasas de interés mínimo e impulsar a nuevos emprendedores es para Estrada clave para aportar al desarrollo de la provincia. Ello supone mecanismos de fondeo que doten de recursos y densidad al sistema para evitar que el financiamiento se convierta en un “nicho” limitado. Una de sus propuestas es implementar “mecanismos que combinen fondeo bancario con financiamiento de los Estados provinciales, desarrollando al mismo tiempo instrumentos en moneda local que permitan canalizar el ahorro de los argentinos hacia el desarrollo de programas de microcrédito de alto impacto económico y social”. De esta manera, destaca, se generará un fondo considerable destinado a financiar a sectores que hoy están excluidos del crédito bancario.

La otra propuesta para un Banco de Microcrédito Social es enteramente pública: “Crear una entidad desde la provincia de Salta que pueda llevar adelante un programa de microcréditos para atender la demanda potencial que existe. En el año 2019 realizamos una experiencia con el Programa de Finanzas Inclusivas que logró un alto impacto con una cartera de créditos que no superó el 2% de mora”, destaca la publicación para luego resaltar lo siguiente: “El costo fiscal de una política de microcréditos seria y bien implementada no resulta significativo, sin embargo, el impacto económico y social es muy importante”, sentencia.

No hacerlo y seguir como estamos, dice el precandidato, es atar a los emprendedores que no califican para un préstamo bancario a prestamistas que imponen plazos y costos prohibitivos. Financiamiento que “se termina utilizando para financiar gastos esenciales como medicamentos o alimentos en medio de la desesperación”.

El desarrollo de una política de microcréditos amplia, desde productivo hasta vivienda, resulta necesaria para abordar la problemática de exclusión financiera que existe en Salta y la región, dice Estrada. “Y concluye que sin acceso al crédito no hay oportunidades de trabajo ni posibilidades de desarrollo para los sectores más vulnerables de la economía”.