Fue el gobernador salteño con mayor exposición nacional en pos de la presidencia de la nación. Sólo pudo ser candidato a vicepresidente y fue el salteño que menos votos cosechó en su condición de candidato a vicepresidente.

Puede que Urtubey haya vivenciando los resultados electorales del año 2019 como una indiferencia de los argentinos hacia su fórmula y como un rechazo de los salteños hacia su persona. Tiene sentido. Fue él quien desplegó una enorme campaña nacional para buscar una candidatura presidencial que finalmente terminó como acompañante de un Roberto Lavagna que siempre dejó la sensación de saber mucho, pero poder poco.

Se trataba de un fin anunciado desde antes de las PASO presidenciales del 11 agosto, aunque los resultados de ese día confirmaron que la “ancha avenida del medio” a la que apostaba Urtubey desde el año 2015 era una fantasía. De allí que los 8 puntos porcentuales de agosto se redujeron a 6,14% del padrón nacional el 27 de octubre pasado que eran producto de 1.649.315 sufragios cosechados por la fórmula de Consenso Federal.

Una performance raquítica que quedará registrada en las estadísticas. Los números de Urtubey no solo alargan la lista de salteños que desde la recuperación de la democracia intentaron sin éxito llegar a la vicepresidencia de la Nación; también lo ubicó como el salteño de peor performance electoral.

Hasta octubre del 2019, ese último lugar lo ocupaba Armando Caro Figueroa quien en el año 1999 acompañó a Domingo Cavallo en la fórmula de “Acción por la Republica”, fórmula que aquella vez alcanzó el 10% de los votos quedando muy por detrás de Eduardo Duhalde y Ramón “Palito” Ortega y de los finalmente elegidos Fernando De la Rúa y Carlos “Chacho” Álvarez.

En ese marco, los números de Urtubey quedaron para los registros muy por atrás de otros salteños que buscaron el cargo de vicepresidente. Dos de ellos lo hicieron en las elecciones del año 2003: Juan Carlos Romero y Ricardo Gómez Diez. El último de los mencionados era por entonces el principal referente del ahora agonizante Partido Renovador de Salta. Su candidatura a vicepresidente fue por el partido “Recrear” de Ricardo López Murphy que cosechó el 18%.

Juan Carlos Romero logró ese año mayor notoriedad nacional que Ricardo Gómez Diez. El entonces gobernador salteño secundó a Carlos Menem, pero los medios nacionales le endilgaban un enorme peso político. Menem-Romero con el “Frente por la Lealtad UCeDe” ganaron las elecciones con el 24% de los votos, pero renunciaron al ballotage y cedieron el triunfo a Kirchner y Scioli que en nombre del “Frente para la Victoria” sumaron el 22%.

En el 2015 fue el turno de Gustavo Sáenz. Como Urtubey en el 2019, buscó ese cargo en la fuerza que todos ubicaban como el tercer espacio: UNA (Unidos por una Nueva Alternativa) que tenía como candidato a presidente a Sergio Massa. La postulación de Sáenz sorprendió al ser anunciada horas antes del cierre de inscripción de candidaturas (21 de junio del 2015). Muchos aseguraron que el tigrense carecía de una figura con peso propio en el centro del país y debió inclinarse por un Gustavo Sáenz que en las PASO provinciales de abril de ese año se impuso al candidato favorito de su frente (Guillermo Durand Cornejo). Un mes después, ganó la intendencia superando cómodamente a un Javier David que buscaba el mismo cargo con el apoyo de Urtubey.

En las elecciones generales de octubre de aquel año, UNA quedó en tercer lugar al cosechar 5.211.705 votos que representaron el 21,34% de los sufragios. En Salta, la fórmula se quedó con el segundo lugar con el 34,06%. De todos modos, en el total nacional UNA quedó por debajo del Frente para la Victoria que con la candidatura de Daniel Scioli alcanzó 9.002.242 votos (36,8%); seguido por el frente Cambiemos encabezado por Mauricio Macri quien cosechó 8.382.610: 34,33%. Scioli y Macri definieron la presidencia en un balotaje en el que se impuso el candidato de Cambiemos.