Andrés Suriani.

Quiso ser intendente, pasó por el olmedismo, se mantuvo en la senda antiderechos.

Andrés Suriani no soporta las derrotas. Cuando Mauricio Macri fue aplastado en las PASO de agosto, huyó del macrismo como de la peste y se alió con Alfredo Olmedo. Tras las elecciones generales de la provincia se fue con Gustavo Sáenz, el máximo ganador. ¿Hasta cuándo? Probablemente hasta que las papas quemen.

En el medio, el diputado provincial mantuvo una sola coherencia: la de ser uno de los máximos representantes locales de la tradición más rancia. La que borra pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, combate el aborto y la ESI y ataca a las mujeres.

Suriani quiso ser intendente y no le alcanzó. Termina el 2019 con un pedido de sanción por parte del Comité de Evaluación de Femicidios, Transfemicidios y Violencia de Género del Ministerio Público Fiscal.

El organimo elevó el pedido al presidente de la Cámara de Diputados, Esteban Amat Lacroix, por las publicaciones misóginas realizadas por el legislador salteño en sus redes sociales.

“No es la primera vez que el diputado en cuestión públicamente realiza manifestaciones en contra de las mujeres y el colectivo lgtbqi, descalificándolas por su condición de género e identidad”, aseguró el Comité, y recordó que Suriani “votó en contra de la adhesión a la Ley Nacional 27499, conocida como ley Micaela, que establece la capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado, para dar cumplimiento a lo firmado en la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer”.