sábado 28 de enero de 2023
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Argentina y la costumbre de sufrir | Los mundiales y la sensación de tragedia inminente

El combinado nacional se juega el pase a octavos de final en el Mundial de Qatar frente a Polonia. La historia reciente muestra que en 1990, 1994, 2002, 2010 y 2018 la selección estuvo al borde del abismo y que en un caso cayó en él.

No es la primera vez que hay una sensación de inseguridad en el futuro inmediato de la selección tras un malogrado debut con derrota ante Arabia Saudita y una bocanada de aire fresco con el triunfo ante los mexicanos. A veces, incluso, hubo clima de catástrofe inminente. En 1990, el equipo estuvo al borde de la eliminación en primera fase después de un pésimo debut frente a Camerún.

El equipo capitaneado por Diego Maradona venía de ser campeón del mundo en México. El 8 de junio de 1990 inauguró el Mundial de Italia con una derrota 0 – 1 ante los africanos y complicó su clasificación a Octavos. Antes del segundo partido, ante la Unión Soviética, el relator Marcelo Araujo comparaba al seleccionado de Carlos Bilardo con un enfermo al que se le quitaba el respirador.

Por suerte, los goles de Pedro Troglio y Jorge Burruchaga le dieron el triunfo al equipo ante los soviéticos y la selección pudo continuar en el Mundial de Italia nada menos que hasta la final, que perdió a cinco minutos del cierre con un penal dudoso.

Sin piernas

En Estados Unidos 1994, la sensación de tragedia llegó inesperadamente y de golpe, después de que la ilusión fuera gigantesca, lo que probablemente haya hecho más fuerte la caída. Tras dos partidos excelentes ante Grecia y Nigeria, el dóping positivo de Diego Maradona sumergió al plantel en la desesperanza. Todos creían que Argentina iba a ser campeón con Maradona. Nadie creía en Argentina sin Maradona. Las consecuencias fueron inmediatas: derrota con Bulgaria y eliminación con Rumania.

«¡Metela que se termina!»

En el mundial de Corea y Japón 2002, la Argentina de Marcelo Bielsa debutó con un triunfo ante Nigeria que no calmó a nadie. Las malas señales aparecían en cuentagotas: la lesión de Roberto Ayala justo antes del encuentro fue la primera mala noticia. La derrota 0 – 1 ante Inglaterra motivó varios cambios del entrenador para el tercer y decisivo partido ante Suecia. Se percibía en el aire que la cosa no estaba bien. El partido terminó 1 a 1 y el equipo dejó rápidamente el torneo al que había llegado como principal candidato.

La incertidumbre del 10

En el Mundial de Sudáfrica la sensación fue la misma hasta el debut. Las eliminatorias habían sido un suplicio y la poca experiencia de Diego Maradona como director técnico auguraban un pésimo desempeño en la Copa del Mundo de 2010. Nadie creía en el seleccionado nacional. Sin embargo, a medida que se desarrolló el torneo la cosa cambió: Argentina ganaba con la contundencia de su poderosa delantera. Todo se desarmó en cuartos de final, cuando «nos comimos el chamuyo de Alemania» y la cosa terminó. Sin embargo, en la lista final, Argentina terminó en el quinto puesto, el mejor desde Italia 90.

Frío como Islandia

En el Mundial Rusia 2018, el combinado nacional clasificó a Octavos de final de una manera angustiosa como nunca antes en la historia. El entonces equipo conducido por Jorge Sampaoli comenzó empatando con Islandia para sorpresa de muchos, aunque la gran bofetada fue propinada por Croacia. Fue un 3 a 0 contundente con anotaciones de Rebic, Modric y Rakitic por la selección balcánica, todos ellos en la segunda parte.

A la selección le quedaba el partido ante Nigeria y un empate en el mismo la dejaba fuera del mundial en primera ronda. El día de ese partido y a solo cuatro minutos del final, la selección empataba 1-1 hasta que el golazo salvador de Marcos Rojo cambió la historia. A lo lejos, Croacia también daba una mano con su triunfo sobre Islandia.

Argentina debió enfrentarse entonces con Francia. A pesar del 4 a 3 a favor de los galos, la diferencia en el juego había sido mucho mayor a favor del equipo de Mbappe que finalmente se coronó campeón del mundo.

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