Comenzó a volar hace catorce años, pero las dos últimas devaluaciones, la recesión, el costo del combustible en dólares y la falta de controles contra el dumping hacen que adeude sueldos desde junio a sus 320 empleados.

“En marzo de 2018 llegó a tener nueve aviones y hasta enero de este año tenía 500 empleados. En agosto 2018 canceló ordenes, devolvió aviones, ahora tienen cinco, de los cuales sólo vuelan tres. Tuvo que dejar de volar a Tucumán, Córdoba, Mendoza y evalúa si sigue o no volando a Bariloche. Hoy llega a Iguazú, Salta, Jujuy, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. En el verano voló a Mar del Plata, Punta del Este y a Brasil desde Buenos Aires, Salta y Rosario”, resumió el sitio BAE Negocios para explicar la crisis que atraviesa la empresa aérea.

Horacio Preneste, gerente general de Andes, señaló a ese medio lo siguiente: «Cuando decidimos ampliar la flota el dólar estaba a $17, los devolvimos con un dólar a $40. La situación es complicada para todo el mercado por la devaluación, la recesión y la inflación. Con las políticas de tarifas bajas de las low cost todo se agrava y desde la devaluación de agosto, la situación es muy compleja».

Penestre fue claro: «Se facilitó el ingreso de varias compañías, se sobreofertó el mercado, todos los precios fueron a la baja, se sacó la tarifa mínima pero no hay mecanismos para controlar el dumping. Un vuelo a $1.500 no hay costo que lo cubra con la tarifa de combustible dolarizada».

«Hace 14 años que estamos en el mercado y no ha habido ninguna consideración. En otros países, antes de hacer una apertura semejante, se consolida a las empresas que están. Aquí se generó un campo de batalla en la que todos se matan», señaló el gerente general de Andes a BAE Negocios.

El titular y accionista de Andes Líneas Aéreas puntualizó que «sin el apoyo de todos nuestros trabajadores no podríamos seguir. Nuestra tarea es mantener todas las fuentes de trabajo. Estamos tomando medidas que nos permitan pagar los sueldos, pusimos a la venta varios activos. Nuestra prioridad es pagar los salarios. No somos una multinacional, no tenemos subisidios como los de Aerolíneas, nos tenemos que arreglar con nuestro propio dinero. Por eso si volamos una ruta sobreofertada, sólo repartimos la miseria».

Para analizar el impacto de las devaluaciones, Preneste explicó: «A principios de 2018, si la torta era de 100, un 25% se utilizaba en variables en base a dólar, otro 25% en combustible, un 25% en salarios y el resto en precios de servicios locales. Hoy se duplicó la torta y el combustible representa 64%, variables atadas al dólar 18%, salarios 10% y componentes locales 8%».

A menos de dos meses de las elecciones, se refirió a cómo sigue el futuro de Andes. «No lo tengo claro, creo que tiene que haber un replanteo importante de la política aerocomercial, no podemos seguir como estamos. Es necesario que haya leyes para controlar el dumping y las políticas depredatorias, eso se hace en todos los mercados».