La fuerza pretendía debilitar el liderazgo de CFK y capitalizar el descontento con Macri. Un año después ya no existía. ¿Qué pasó? Es la pregunta que trata de responder el periodista de Infobae, Joaquín Mugica Díaz.

La extensa nota publicada hoy por ese medio nacional comienza en los primeros días de diciembre de 2017, cuando el peronismo que representan los gobernadores del PJ buscaba armar un bloque nuevo en la Cámara de Diputados y utilizarlo como sostén para construir un esquema que se diferencie del kirchnerismo y empujara la renovación del justicialismo desde las provincias con mandatarios como Urtubey (Salta), Juan Manzur (Tucumán), Juan Schiaretti (Córdoba), Sergio Casas (La Rioja), Carlos Verna (La Pampa), Hugo Passalaqua (Misiones), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Domingo Peppo (Chaco), Mariano Arcioni (Chubut) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego).

Durante todo el 2018 los gobernadores se fueron reuniendo y mostrando su voluntad de confluir en una tercera vía. “A la gran mayoría les había afectado la ola de triunfos oficialistas en los comicios legislativos de medio término. Sospechaban que ese golpe electoral, más la presión del peronismo del interior por forjar una nueva estructura, iba a terminar debilitando la conducción de Cristina -que también había perdido- y abriendo la discusión hacia un nuevo liderazgo”, enfatiza la nota que recuerda que a la mesa de gobernadores se sumó Sergio Massa.

Mugica Díaz resalta que el bloque dividió el esfuerzo en dos focos: la construcción de lo que denominarían Alternativa Federal y las negociaciones de posiciones conjuntas frente a la crisis económica que atravesaba el gobierno nacional. En paralelo, un grupo de diputados y senadores, encabezados por Miguel Pichetto, recorrían las provincias visitando gobernadores y promocionando un nuevo tiempo peronista. “Así conseguían el respaldo público de los mandatarios y fortalecían la construcción de una alternativa a Macri y Cristina. Entendían que el 2018 era el mejor año para hacerlo ya que no había elecciones”, enfatiza el escrito.

En medio de ese proceso, el 27 de septiembre del 2018, Sergio Masa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto fundaron Alternativa Federal. “El símbolo del nuevo espacio fue una foto de los cuatro dirigentes y un documento en que marcaban el camino para armar una opción diferente dentro del escenario político nacional. Dos meses después sumaron a los gobernadores Bordet, Peppo, Casas, Manzur, Bertone, Passalaqua y Arcioni”, se destaca, al tiempo que el autor recuerda que cuatro días antes de la navidad de 2018, Alternativa Federal dio una demostración de fuerza con un encuentro en la Casa de Córdoba en Buenos Aires donde se reunieron 150 dirigentes entre diputados, senadores, intendentes y gobernadores.

La primera muestra de la debacle que se vendría fue el acto que los fundadores de Alternativa Federal organizaron en febrero de este año en Mar del Plata. La mitad de los gobernadores no fue a la ciudad balnearia. De ese encuentro se ausentaron Bordet, Manzur, Bertone y Peppo quienes ya estaban negociando con el kirchnerismo acuerdos provinciales. Las elecciones en sus provincias los acechaban y optaron por bajar el perfil, correrse del armado federal y dedicarse a cerrar alianzas internas para no poner en juego sus reelecciones.

“El 18 de mayo de 2019 Cristina Kirchner marcó el principio del fin de Alternativa Federal. Ese sábado por la mañana comunicó que integraría la fórmula presidencial de su espacio pero competiría como candidata a vicepresidente. El primer lugar sería para Alberto Fernández. La movida pensada al detalle dio sus frutos al instante. Esa misma tarde seis de los gobernadores que habían integrado el esquema anti K se alinearon en forma inmediata”, reconoce el artículo.

Cuatro días después estaba prevista una cumbre entre los principales dirigentes que habían quedado parados en la vía del medio. Eran siete: Massa, Urtubey, Pichetto, Schiaretti, Lavagna, Lifschitz y Stolbizer. Negociaron un cónclave para acordar un proyecto común. La negociación se cayó menos de 24 horas. El foco del conflicto esta vez fue Roberto Lavagna que impugnó las PASO como mecanismo para dirimir el candidato presidencial del espacio. “La fricción que generó esa discusión hizo volar por los aires lo que quedaba de la tercera fuerza. A partir de ese momento el ex ministro de Economía dio por cerrada la negociación con la fuerza federal y se abocó a trabajar en su propia candidatura”.

A la salida confirmada de los gobernadores y el alejamiento de Lavagna le siguió la decisión de Sergio Massa quien durante los últimos días de mayo y la primera quincena de junio negoció un acuerdo con el kirchnerismo que incluía acomodar a la mayoría de sus legisladores, enganchar a sus intendentes de la fórmula Fernández-Fernández y asegurarse un lugar en el armado. “Así salvaba al Frente Renovador de un nuevo golpe electoral y mantenía a su fuerza política sin fisuras”, remarca Mugica Díaz. “Un día antes de esa reunión en el búnker de campaña de Alberto, Mauricio Macri pateó la mesa al designar a Miguel Pichetto como su candidato a vicepresidente. El senador peronista aceptó la oferta del Presidente luego de que se cayera una negociación de la que formaba parte para que Lavagna y Urtubey participen de una interna y definan el candidato de la tercera vía. En el oficialismo ganaron estabilidad en medio de la crisis económica y en el peronismo sufrieron una nueva cachetada. En el kirchnerismo hubo sorpresa”, recuerda los últimos párrafos de la nota que concluye: “Alternativa Federal se fue desmembrando por la inacción de sus dirigentes, las decisiones por conveniencia de algunos gobernadores, el cambio de rumbo de Massa y Pichetto, la tozudez de Lavagna y la estrategia política de Cristina Kirchner y Alberto Fernández”.