La Doctora en Historia y Letras se desempeñó durante años en la carrera de Letras de la U.N.Sa. Hoy capacita a agentes judiciales sobre los aportes que la Lingüística Forense hace al Derecho.

Alicia Poderti y otros 31 investigadores del CONICET integran el Programa Nacional Ciencia y Justicia del organismo gubernamental. Todos buscan trazar un puente entre la comunidad científica y el sistema judicial con el propósito de acercar las distintas disciplinas al área forense. Hoy el sitio Infobae publicó un pormenorizado perfil de cada investigador y las causas en las que intervinieron.

En el caso de Poderti, el sitio remarcó que “la razón” nació en el círculo familiar: entender el autismo de su hijo. En 1995, Poderti inició estudios interdisciplinarios sobre el cerebro humano. Por entonces, había pocos especialistas dedicados a esa patología específica. Convocó y visitó a neurólogos, fisioterapeutas, terapistas cognitivo conductuales, psiquiatras y genetistas para estudiar las posibilidades y las limitaciones del cerebro, según la enfermedad que padecía su hijo. “La búsqueda de la explicación acerca de por qué algunos acceden y otros no al lenguaje hablado fue fundamental en mi perfil transdisciplinario”, dijo Alicia Poderti, la primera perito lingüístico forense de Argentina.

Comenzó su formación en la ciencia semiótica, desde donde trazó un camino virgen hacia la normativa del derecho. “La lengua es como nuestra huella digital, nos define de una forma precisa”, sentenció. Creía que el lenguaje es digno de ser reconocido como material de prueba y servir de evidencia en las investigaciones policiales. “Cada ser humano tiene su ideolecto, es decir, su forma particular de expresarse, según su educación, su clase social, sus influencias, su lugar de nacimiento, su formación, incluso el estrato ideológico: el lenguaje cambia rotundamente de persona a persona y uno lo puede identificar de forma casi cristalina al analizarlo”, validó.

Asegura que nadie puede escaparle al lenguaje y que su trabajo puede convenir en el ámbito criminal, penal y comercial. La lengua es la materia prima de los lingüísticos forenses y concede la posibilidad de develar tres facetas judiciales: la autoría de un escrito, la identificación de personas y las situaciones de plagio. “La Lingüística Forense es una ciencia bastante dura porque tiene un vínculo estrecho con la lógica: trabaja con pruebas, sin margen para la especulación”, explica la doctora en Lingüística del CONICET y directora del curso de capacitación y extensión para agentes judiciales bajo el nombre de “Laboratorio de Signos: aportes de la Lingüística Forense al Derecho”.