La Red de Sobrevivientes de delitos sexuales señala que la medida de la Arquidiócesis es puro marketing para aminorar la pena contra miembros de la institución.

A través de un comunicado titulado “Manteniendo el estado de corrupción”, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina apuntó contra el “Protocolo de actuación ante denuncias por abusos de Niños, Niñas, Jóvenes y Personas Vulnerables por parte de Clérigos” que elaboró la Arquidiócesis de Salta.

“Es una nueva muestra de cómo en la Iglesia Católica se hace lo imposible por mantener el estado de corrupción que impera en materia de abuso sexual eclesiástico”, señalan. El texto, firmado por el Dr. Carlos Lombarda, denuncia que la maniobra acarrea “indudables pretenciones marketineras que pretenden revertir la condena social” de la institución.

Por su parte, el documento cuestiona al obispo Mario Cargnello a quien le sindican que finge “arrepentimiento y propósito de enmienda”. Es que, según entienden, el Protocolo en cuestión es un acting donde brilla por su ausencia toda referencia el derecho internacional de los derechos humanos.

Y agregan: “La existencia de tribunales eclesiásticos, donde curas juzgan curas por delitos comunes, aunque sean considerados también “delitos canónicos” es una aberración jurídica, rémora del medioevo y prueba contundente de la multitud de prebendas legales con que el poder político premia al poder religioso”.

A continuación CUARTO comparte el comunicado completo:

Comunicado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina – 11 de Julio de 2019

El reciente “Protocolo de actuación ante denuncias por abusos de Niños, Niñas, Jóvenes y Personas Vulnerables por parte de Clérigos”, elaborado por la Arquidiócesis de Salta, es una nueva muestra de cómo en la Iglesia Católica se hace lo imposible por mantener el estado de corrupción que impera en materia de abuso sexual eclesiástico. Este documento titulado «Las víctimas son lo primero», -de indudables pretensiones marketineras que pretenden revertir la condena social que se ganó con creces la institución religiosa-, está encabezado por un Proemio, un introito afectado, redactado con la típica fraseología episcopal del sermón hipócrita.

El obispo Mario Cargnello fingiendo arrepentimiento y propósito de enmienda, pide perdón a la sociedad salteña por no haber sabido “transmitir a la sociedad en su conjunto y al entero pueblo de Dios nuestra voluntad de acompañar a las víctimas de abusos sexuales perpetrados por ministros de la Iglesia…”. De un plumazo, oculta que él mismo forma parte del sistema de encubrimiento pergeñado meticulosamente por el Vaticano para proteger a los criminales con sotana. Sistema que se mantiene en la actualidad a pesar de la expresión “Tolerancia Cero”.

Luego de esta introducción vienen una serie de expresiones que simulan la voluntad de encuadrarse en el Estado Constitucional de Derecho. Por ejemplo, manifestar que “los clérigos de la Iglesia Católica son también ciudadanos de este país y que por lo tanto han de cumplir la ley como cualquier otro”, o que “la Justicia canónica no está al margen ni mucho menos por encima de la estatal”. De este modo además de fingir una voluntad republicana respetuosa de los derechos humanos falsea el verdadero rostro criminal de la Iglesia Católica que en la actualidad como puede observarse en los tribunales argentinos de manera sistemática invoca el Concordato de 1966 para evadir el cumplimiento de las leyes nacionales y convenciones internacionales.

La existencia de tribunales eclesiásticos, donde curas juzgan curas por delitos comunes, aunque sean considerados también “delitos canónicos” es una aberración jurídica, rémora del medioevo y prueba contundente de la multitud de prebendas legales con que el poder político premia al poder religioso. Para mayor abundamiento, uno de los cánones invocados en el Protocolo – c. 1717 – ha sido declarado inconstitucional por la justicia mendocina en un reciente fallo.

El Protocolo en cuestión, es un acting donde brilla por su ausencia toda referencia el derecho internacional de los derechos humanos. En él surge a borbotones la doblez y la hipocresía episcopal. Por ello el único resultado que traerá será la manipulación de los denunciantes de abuso sexual eclesiástico y su continua y dolorosa revictimización como sucede hasta hoy en los numerosos casos en que esta Red trabaja y acompaña. En la Iglesia Católica no existirán espacios libres de abusadores sexuales, mientras su funcionamiento institucional se enmarque en el abuso de poder, la denegación de justicia y vulneración de garantías y derechos humanos.

Firma el Dr. CARLOS Lombardi – Abogado de La Red Nacional de Sobrevivientes de Abusos eclesiásticos.