Abran las escuelas | Concejal salteño confiesa ser “servil” al proyecto del gobernador

Se trata de Francisco Benavidez. Nadie sabe bien si desconoce el significado de la palabra o conociéndolo asume tal condición para él y sus compañeros de bancada. Ambas posibilidades deberían preocupar.

El edil que pertenece al bloque “Salta tiene Futuro” se convirtió en estos días en presidente de la Comisión de Obras Públicas del Concejo Deliberante. En las últimas horas dialogo con la prensa por ese motivo y también fue consultado por el discurso de la intendenta Bettina Romero en el marco del discurso con que ésta última abriera las sesiones ordinarias de ese cuerpo deliberativo.

Al respecto, indicó que desde el Concejo siempre se mostró la voluntad de acompañar a la Intendenta a pesar de que “no hubo un trabajo conjunto con algunos funcionarios”. Hasta ahí nada sorprendente para quien perteneciendo al espacio político que lidera el gobernador Sáenz mantuvo fricciones con el ejecutivo municipal. De allí que tampoco sorprendiera cuando a la misma emisora (FM Aries) indicara que “se está trabajando no desde el Ejecutivo municipal sino desde el Ejecutivo provincial”.

La sorpresa, en cambio, provino cuando al ser consultado sobre sus intenciones de renovar banca, Benavidez dijera que sí, sin descartar, incluso, buscar bancas en otros ámbitos legislativos como diputados o senadores. Eso sí, el edil aseguró que todo depende del lugar que el proyecto requiera de él. Otra respuesta acorde a los tiempos, aunque el remate fue propio del pasado: “Nosotros formamos parte de un frente donde somos serviles al proyecto, donde creamos que vamos a servir, vamos a estar ayudando”, dijo Benavidez.

La confesión sumió en la duda a varios oyentes. Están quienes aseguran que efectivamente el edil se asume en la condición de los viejos criados victorianos que se entregan orgullosamente a la voluntad de los superiores; y están quienes creen que Benavidez quiso expresar la funcionalidad de las candidaturas a un proyecto y que por ello las individualidades deben valorarse en relación a su compromiso con lo colectivo, pero confundiendo la antigua condición de “servil” con el anhelo de “servirle” al conjunto en el sentido de poder ser útil a un proyecto.