La madre de un uniformado postrado relató la dura realidad que debe atravesar por la falta de ayuda de la institución.

Gloria, la madre de Miguel Ángel Rodríguez, es una mujer sufrida y resignada. Su hijo era sargento de la Policía de Salta y tras ser agredido en un operativo quedó postrado, con discapacidades mentales y físicas, sin poder trabajar. Hoy no recibe asistencia de la institución y no tiene ingresos. Tampoco fue indemnizado.

En Nuevo Diario, la mujer relató la difícil situación que vive desde que ocurrió el hecho, en 2013. «A partir de ahí comenzó mi penuria», dijo. «Vivo de mi jubilación mínima ya que la Policía le dio la baja del sueldo a mi hijo y hace tres meses que no cobra porque tampoco le salió aún la jubilación», agregó.

En marzo, Rodríguez fue oficialmente pasado a retiro. Según la mujer, personal de Recursos Humanos de la Policía le dijo que debía «agradecer» porque a su hijo no se lo cesara. Sin embargo, desde entonces no percibe más ingresos.

«Le pido a Dios que nos lleve a los dos juntos, quién verá por él si no estoy. Nadie me ayuda», dijo Gloria, y agregó que hay días en los que que no puede comer porque no le alcanza para comprar alimentos para ambos.

«El neurólogo me dice que le suelte la mano, pero es mi único hijo. Con qué corazón puedo dejarlo, ya no sé que hacer, sólo pido una ayuda», suplicó.

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