A seis años del caso del Perro Dardo: cuando Salta fue Springfield

Dardo, ya recuperado, en agosto de 2012. Foto: El Intransigente.

Sin pruebas, se realizaron escraches e intentos de agresión a dos adolescentes acusadas de haber lastimado al animal. Hasta hubo una marcha al Polivalente de Arte.

Salta vivió horas de plena polémica el 27 de abril de 2012, después de que Dardo, un perro callejero que solía rondar por el centro de la ciudad, apareció lastimado en la plaza 9 de Julio con el hocico estallado por un petardo. La reconstrucción de los hechos de esa jornada se parece más a un capítulo de Los Simpson que a la vida real.

Las primeras informaciones que circularon aseguraban que dos alumnas del Centro Polivalente de Arte habían insertado el petardo encendido dentro del hocico del perro. Esto provocó la indignación de muchos salteños, que sin esperar que la información fuera corroborada decidieron dar por cierta la versión y marcharon para exigir castigos para las adolescentes.

«Conmocionó a Salta el brutal ataque a Dardo, un perro callejero», tituló el diario El Tribuno al día siguiente del hecho. “Unos 200 jóvenes de entre 15 y 20 años, quienes se habían autoconvocado por la red social Facebook participaron ayer a las 17.15 de un escrache al Centro Polivalente de Arte (Urquiza 451), donde concurren las presuntas agresoras de Dardo”, agregaba el artículo.

Ese día, los docentes del Polivalente no podían salir del establecimiento. Estuvieron atrapados durante horas por miedo a las agresiones de la turba iracunda, que presentaba carteles con mensajes como “Justicia por Dardo, esto no puede quedar impune”, “Al reformatorio esas psicópatas”, “Expulsión a las culpables”, “Asesinas”, “No al maltrato animal”, “Autoridades actúen ya”, “Hacete cargo”, “Maldecimos a la persona capaz de maltratar a un animal”, “Un animal es un ángel”, entre otras. Hasta hubo pintadas con aerosol que calificaba como “asesinas” a las adolescentes.

Quizás lo más disparatado haya sido que la jueza de Menores 2, Silvia Bustos Rallé, ordenó la detención de una de las alumnas esa misma noche.

Tres días después, el diario La Voz del Interior titulaba “Dardo se habría lastimado al morder el petardo, según muestran las cámaras”. El matutino cordobés daba cuenta de la magnitud nacional que había tomado el hecho. Agregaba que el perro no había sido atacado por las alumnas “como trascendió inicialmente”.

Tras el hecho, Dardo fue intervenido quirúrgicamente gracias a la colaboración económica de varios defensores de animales. En agosto de ese año fue adoptado. Evolucionaba bien.