A propósito de la quita de subsidios a la luz y el gas | Revisión de las unidades de energía y potencia eléctrica

Ing. Sandra Carral Garcín.

Habrá cambios en los pagos de facturas por la quita de subsidios y aumentos de precios de la electricidad. Por ello conviene precisar términos, calcular consumos de distintos aparatos o diversificar las energías utilizadas. (Sandra Carral Garcín)

Con los cambios que se realizarán en los pagos de facturas en relación con la quita de subsidios y los aumentos de precios de la electricidad, han surgido en la prensa errores en la expresión de las unidades que se utilizan habitualmente en las facturas para definir los consumos mensuales, que hoy en día son números de particular interés por la necesidad de poder apreciar los aumentos potenciales y eventualmente evaluar cómo poder manejar los consumos de manera racional, en el caso de que no se tenga este buen hábito.

El error habitual es el mencionar el kW -kilowatt- como unidad de energía, cuando lo es de potencia (energía / tiempo). Esta unidad de potencia caracteriza a los aparatos eléctricos, cuando los elegimos para nuestras necesidades, por ejemplo en el caso de convectores, podemos tener una idea de las diferentes escalas de funcionamiento a potencia mínima, media y máxima. Luego el kW (que equivale a 1.000 W) nos va dando una idea de los consumos que podamos ir realizando con ciertos aparatos (cálculo aproximado, puesto que depende del rendimiento), cuando multipliquemos esa potencia por el tiempo de consumo lo cual resultará en los preciados kWh que interesan para conocer el consumo mensual, luego de realizar la adición que implica a los múltiples aparatos que usamos a diario, algunos de ellos en forma permanente.

Por ello, recurriendo a las etiquetas encontraremos una parte de los datos que necesitamos para el cálculo, que es bastante simple una vez que se ha comprendido cuál es la unidad de potencia y cuál la de energía. Por ejemplo, en el caso de un secador de pelo de 1.800 W de potencia, reducido a kW (dividido por 1.000) es 1,8 kW. Si suponemos 10 minutos de funcionamiento a esa potencia máxima (para este cálculo no tenemos en cuenta otros niveles de potencia), y consideramos 60 minutos de uso por semana, o sea 1 hora, el cálculo sería: 1,8 kW x 1 h = 1,8 kWh de consumo (energía) por semana, y en 4 semanas, aproximadamente, podemos tener una idea de ese consumo mensual (1,8 kWh x 4 = 7,2 kWh).

Así podemos calcular los consumos mensuales de los diferentes aparatos, en particular aquellos que más incidirán en el cálculo por ser utilizados más tiempo o por ser la potencia más elevada por el tipo de aparato (estufas, caloventores, aires acondicionados, etc.). Es claro que la iluminación consume menos que los aparatos con resistencias, razón por la cual un cálculo aproximado con estos últimos es bastante revelador.

En las facturas de electricidad tenemos un histórico anual de los consumos mensuales, los cuales sirven también para analizar los consumos reales, la estacionalidad (¿se gasta más energía cuando hace frío o cuando hace calor?), e incluso un consumo mensual promedio (sumando los consumos durante 1 año y dividiéndolos sobre 12 meses). Esto nos permitirá, sin haber hecho el cálculo, determinar a qué debemos darle atención en el caso de que queramos regular lo consumido (por ejemplo, calefacción o refrigeración, en el caso de ser la calefacción eléctrica ciertamente).

Es cierto también que aparatos con termostato dificultarán el cálculo de consumo explicado, puesto que regulados a una cierta temperatura ciertos aparatos, pueden no encontrarse funcionando todo el tiempo en la misma potencia. Pero esto significa una ventaja en el ahorro o en la eficiencia de la utilización de la energía, y este tipo de aparatos con termostato son ampliamente recomendados para ello.

Solemos observar en los negocios puertas abiertas con calefacción o refrigeración en el interior, lo cual esperamos se reconsidere dado que es un hábito no recomendable a nivel de la eficiencia del uso de la energía. También el sobrecalentamiento o el sobreenfriamiento, por ejemplo, en amplios locales comerciales tener calor en el interior cuando se está en invierno, o tener frío cuando se está en verano.

Modular el consumo energético es algo que no se ve bien practicado, o al menos, no se ve una concienciación en ello. También tiene que ver con la buena elección de los aparatos de calefacción o enfriamiento, lo cual nos permitirá tener una situación de confort óptima. Puede significar también el cambio o renovación de algunos de ellos por clases más amigables con el ambiente, es decir con consumos optimizados.

En el caso de la refrigeración y calefacción por ejemplo, el uso de termómetros en cada ambiente (eventualmente con higrómetro para conocer también la humedad ambiente) puede servir para lograr una buena regulación del confort en cada uno de los lugares, sin recurrir a excesivos consumos de electricidad.

La diversificación de las energías utilizadas es otra opción de mejoramiento (diversificación con gas para calentamiento por ejemplo), el mejoramiento de la aislación, del cierre o apertura de ventanas y puertas, el cambio de costumbres (abrigarse más en invierno por ejemplo), algunas soluciones más simples y menos costosas que otras, que cada uno debe evaluar para su situación.

La segmentación anunciada presenta un desafío para una concienciación en el uso de la energía eléctrica, pero también significa que medidas especiales permitan la garantía del acceso a la energía necesaria en el caso de hogares que lo necesiten de acuerdo con sus ingresos, aunque se haya fijado el límite de 400 kWh / mes como el consumo que sería subsidiado, siendo el exceso de esa cantidad facturado a tarifa normal.

Es de esperar que las familias que lo necesitan puedan ser auxiliadas como corresponde para no perder el acceso al uso de la energía, lo cual en estos tiempos, es parte de la inclusión social, siendo lo contrario retroceder en el tiempo. Hay que ver si las familias que conservarán el subsidio podrían verse afectadas por el límite indicado, dado que los consumos dependen de la estacionalidad, de la posibilidad de disponer de otra energía (por ejemplo, calentamiento con gas natural, lo cual en ciertas provincias no es posible). Cabe también preguntarse si se diferenciará el asunto según las regiones o provincias implicadas en función de la matriz energética de cada una de ellas, de su nivel de desarrollo y de su situación geográfica.

Para más información:

Potencia de consumo de equipos eléctricos más comunes

https://www.electricaplicada.com/potencia-consumo-equipos-electricos/