9 de septiembre | Los radicales protagonizarán mucho más que una interna el próximo domingo

Luis Zavaleta (izquierda) y Mario Mimessi (derecha).

Luis Zavaleta propone recuperar el partido; Mario Mimessi y Miguel Nanni continuar con la revitalización partidaria y la consolidación de identidades y figuras alternativas al peronismo. La sombra de Gustavo Sáenz sobrevuela los comicios. (Daniel Avalos)

En medio de un país que empieza a deshilacharse, los radicales salteños se aprestan a una interna que se vivencia con una intensidad inusitada. Durante décadas comicios de ese tipo se reducían a rencillas entre algunas figuras casi fuertes cuyo objetivo era controlar una herramienta ineludible en términos de competencia electoral, aunque finalmente los vencedores internos protagonizaran elecciones generales testimoniales que los dejaba sin una sola banca legislativa importante de la provincia. La necesidad de controlar tal instrumento se mantiene como ocurre en todas las fuerzas políticas que acondicionan el terreno para el 2019, aunque ahora el radicalismo local confía en que el año próximo seguirá recuperando escaños a partir de una renovada capacidad para desarrollar lealtades duraderas a partir de un enunciado preciso: la UCR como lo absolutamente otro del peronismo en general; y como la usina de dirigentes alternativos a las desgastadas figuras provenientes del justicialismo.

El diputado nacional Miguel Nanni y el legislador provincial Mario Mimessi personalizan ese estado de ánimo que atribuyen a las buenas performances electorales protagonizadas en los últimos años. El segundo encabeza la lista “El nuevo camino” para quedarse con la presidencia partidaria con el apoyo del primero y quienes transitan los pasillos radicales aseguran que ambos confían en que las urnas ratificarán lo hecho hasta ahora, aunque las mismas fuentes advierten que uno y otro se esfuerzan para que nadie de los suyos suponga que los comicios serán un andar tranquilo hacia el triunfo. La prudencia poco tiene que ver con la valoración política que poseen de sus contrincantes partidarios directos y mucho con la certeza de que es el propio Gustavo Sáenz quien impulsa la candidatura de Luis Zavaleta, el otro radical que busca quedarse con la presidencia del partido.

Hasta ahora las pruebas concretas de esa intromisión son escasas aunque los indicios abundan y los móviles que impulsaría al Centro Cívico Municipal son poderosos. Dejemos por más adelante lo primero para detenernos en el segundo y tercer punto. Los indicios más fuertes son la amistad del intendente Sáenz con Luis Zavaleta, hombre cuya candidatura surgió cuando la de Federico Núñez Burgos se desmoronó por su condición de asesor rentado del propio municipio. En cuanto a los móviles de tal intromisión, no pueden ser desconocidos por quienes estando algo informados de la política local, saben que los resultados de la interna radical no son inocuos para quienes desean impulsar la candidatura a gobernador del jefe comunal: una derrota de la lista que apoya Miguel Nanni hiere gravemente al actual diputado nacional que durante todo el 2017 se negó a apoyar las empresas de Sáenz en el seno del espacio Cambiemos; mientras el triunfo de una figura como Zavaleta deja a la UCR con candidatos sin nivel de conocimiento, extremadamente aburridos y que no saben promocionarse, sin olvidar que cualquier candidato gris que gane una interna como la del domingo irremediablemente pasa a ser propiedad del padrino que le devolvió cierto protagonismo.

Miguel Nanni y Mario Mimessi.

Para el oficialismo partidario, en definitiva, la estructura que logró montar en los últimos cuatro años se enfrentará el domingo próximo al aparato municipal. Uno que obviamente carecerá del despliegue de las grandes elecciones generales, pero dispuesta a comprometer a piezas de una maquinaria que con algo de dinero, favores y prebendas puede ponerse al servicio de la lista de “Evolución radical”. Esa situación y la evidente revitalización del partido en los últimos años, potenció la típica conducta de los militantes radicales de involucrarse en una contienda entre cuyos atractivos incluye la posibilidad de que un radical, tenga enfrente otro radical con quien pelear. Semejante euforia explica porque los militantes de uno y otro bando aseguran que cada uno de los 23 departamentos son importantes en esta disputa, aunque por cantidad de afiliados y capacidad de movilización, acá podamos asegurar que los teatros de operaciones principales serán la Capital provincial y el departamento de San Martín en donde se habilitaron 25 escuelas (16 en la primera y 9 en la segunda) de los 73 establecimientos educativos habilitados para los comicios.

La ventaja del oficialismo en San Martín es reconocida hasta por los adversarios externos. De allí proviene el candidato a presidente partidario Mario Mimessi quien disputándole sin complejos dos elecciones al poderoso Partido de la Victoria de Sergio Leavy, ya dio muestras de genio electoral calibrando correctamente los objetivos con los medios que tenía a disposición. En el proceso fue rodeándose de un entorno disciplinado, leal y con inventiva para cohesionar a sus adherentes. Muchos de esos cuadros y militantes ocupan una banca en los Concejos Deliberantes del departamento como es el caso de María Cristina Cazón (concejal de Salvador Mazza) o Santiago Vargas (concejal de Tartagal), mientas otros que ocupan el mismo cargo también son candidatos partidarios el domingo: María Victoria Bonillo, concejal de Tartagal y candidata a presidente del Circuito Tartagal; o Matías Monteagudo, también concejal de Tartagal y candidato a presidente departamental de San Martín. En los seis municipios de San Martín la lista de Mimessi tiene candidatos y de esos seis las mujeres que encabezan la lista son cuatro.

Distinta es la situación en la Capital provincial en donde el oficialismo partidario extrema los cuidados. No por la potencia de Zavaleta o algunos de sus lugartenientes como Federico Núñez Burgos, Raúl Córdoba, o Ángel Ortíz a quienes no se les conoce participación en grandes batallas y menos aún triunfos electorales. Aun los adversarios de Nanni y Mimessi reconocen que los mencionados carecen de liderazgos, lugartenientes fieles, soldados y hasta de esos punteros que mientras mastican un palito escupen entre los colmillos para sentenciar a qué vecinos se debe recurrir por ayuda un día de elecciones y cuáles son los secretos que garantizan que los reclutas sean fieles a un candidato.

La prudencia obedece entonces a los recursos, la logística y las personas de “palitos en la boca” que el municipio pueda poner a disposición de la lista de Luis Zavaleta por los móviles políticos que desarrollados más arriba. No faltan relatos de afiliados radicales que aseguran que personas vinculadas al municipio recorren con el padrón electoral depurado los barrios de la ciudad visitando a potenciales votantes. Si las versiones son ciertas o no, es algo que quien escribe desconoce. Lo seguro, en cambio, es que Nanni y Mimessi confían mucho en el trabajo de la dirigente Sandra Vargas, la candidata a presidente del Comité Capital por la lista “Identidad Radical” y que adhiere a la candidatura de Mario Mimessi.

La edil capitalina es poco conocida por la mayoría de los salteños pero posee una larga historia en el seno partidario. Hija de un viejo militante de nombre Miguel, sus lazos políticos y afectivos con la UCR se remontan a los tiempos en que su padre protagonizaba en los años 80 junto a figuras como Alberto Espeche o José María Farizano, grandes contiendas electorales contra el poderoso justicialismo. Con base territorial en barrios como Villa Juanita o 9 de Julio, Vargas fue desarrollando un perfil que tiene poco que ver con el típico profesional de clase media y se parece más al dirigente barrial de tipo peronista que alguna vez debió ser común en la UCR aunque ahora es una rareza: la persona dispuesta a ayudar al castigado vecino del barrio, la propietaria del favor que obedece a la necesidad del mismo. Durante los años de ostracismo radical, Vargas prestó ese tipo de servicios desde su puesto de trabajo en el ANSES logrando que la institución estatal facilitara trámites sin discriminar a quienes llegaban con alguna urgencia. Actitud que ahora llevó a su oficina del Concejo Deliberante desde la cual expandió su radio de acción a otros barrios logrando lo que todos los mediadores de este tipo suelen lograr: que el beneficiario de sus gestiones tenga máximo interés en la perennidad de la bienhechora.

Las internas radicales, en definitiva, está en marcha. Los interesados ya analizaron el terreno, eligieron los escenarios que consideran decisivos, se disponen a ceder en los objetivos secundarios para concretar los principales y acondicionan el terreno para alcanzar la superioridad sobre el adversario el próximo domingo para así concretar una gran pasión radical: combatirse unos a otros de manera visceral.

Sandra Vargas, candidata a presidente del Comité Capital por la lista “Identidad Radical”.